"A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y como el aire."
Jorge Luis Borges en "Fundación Mítica de Buenos Aires"

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Del escriba

Música

Vedetongas eran las de antes, según lo describió el negro Celedonio Flores, poeta y boxeador para más datos aunque nunca anduvo a las piñas con las letras.

Estos versos, escritos en 1926, son otra muestra de la vigencia de los tangos. Cosa de comparar: las vedetongas de hoy antes eran "bataclanas", no obstante sus vidas con diferencia de noventa años recorren el mismo sentido y sus hombres, con diferencia de noventa años, guardan parecidos sentimientos sobre ellas. Sí, guardan está bien dicho para los hombres, porque hoy no se lo chamuyarían de frente manteca a una mina "partenaire".

Y si es de no creer, recorré estos versos que escribió Cele con la justeza y el pintoresquismo porteño a la enésima potencia que él reunía:

Con más de 2000 artistas convocados y doscientos espectáculos y actividades se iniciará mañana el Tango Buenos Aires Festival y Mundial, el más grande encuentro tanguero de la actualidad que, en esta edición, cumple su décimo aniversario.

Este gran encuentro tanguero se desarrollará hasta el 28 de este mes cuando concluirá con una gran gala en el estadio porteño Luna Park. Se anunció asimismo una velada en el escenario máximo de la Argentina, el Teatro Colón de Buenos Aires, adonde retornará una vez más la música ciudadana.

El Tango Buenos Aires Festival y Mundial ocupará como sede central, o punto de encuentro, el Centro de Exposiciones de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, al que se sumarán la flamante Usina del Arte, en el barrio de La Boca, el teatro Regio en Villa Urquiza y el anfiteatro de Parque Del Centenario en el barrio de Caballito.

Las entradas a los espectáculos son libres y gratuitas, con el único límite de la capacidad de las salas. En algunos casos, los organizadores han implementado para la entrega el mecanismo del sorteo de las localidades.

El Tango Buenos Aires Festival y Mundial es organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Hernán Lombardi, y su director artístico es Gustavo Mozzi.

Entre los participantes se cuenta a Leopoldo Federico, Horacio Ferrer, Atilio Stampone, Horacio Lavandera, Osvaldo Berlingieri, Néstor Marconi, Daniel Melingo, Adriana Varela, Fernando Suárez Paz, Julia Zenko, Pedro Aznar, Sexteto Mayor, Gloria y Eduardo, Horacio Molina, Luis Salinas, Ana María Stekelman, Guillermo Fernández, Raúl Garello, Pablo Agri, Juan Carlos y Johanna Copes, José Colángelo, Ernesto Baffa, Raúl Lavié, Juan Carlos Godoy, Kevin Johansen, orquestas Típica El Porvenir y El Arranque.

Temáticas
El festival enfoca cuatro segmentos temáticos principales: "Los dorados veinte" que destaca la actividad muy joven de la generación "sub 25" de intérpretes y compositores, los que se presentarán en el teatro Regio.

El segundo segmento se titula "Los acústicos de la Usina" que, precisamente debido a las posibilidades que brinda la acústica de la Usina del Arte, recientemente inaugurada en el barrio de La Boca, concentrará los conciertos y grandes musicales.

"El circuito tango" es el tercer segmento que reúne la propuesta de los circuitos tangueros independientes, los que tendrán como escenario al anfiteatro del Parque Del Centenario.

Finalmente, "El ciclo Piazzolla" exaltará la vigencia y el legado de la música que compuso Astor y que será interpretada por los principales músicos actuales y los jóvenes intérpretes que vienen atrás.

Aunque la preponderancia protagónica, al igual que en las ediciones anteriores, pasará por el baile de tango o tango-danza -la pata con la que nació el género-, con los tradicionales campeonatos en las categorías tango-salón y tango-escenario. En la velada de cierre en el Luna Park bailarán las parejas campeonas de los diez años del festival, junto a la consagrada María Nieves, entre otros artistas y bailarines.

Ofrecerá además el Tango Buenos Aires Festival y Mundial, como es costumbre, conciertos, conferencias, debates, panoramas tangueros, clases de baile y otras actividades destinadas a destacar la vigencia de la música porteña.

¡Salud Buenos Aires, salud tango!

Fue uno de los guitarristas de excelencia técnica en la ejecución y uno de los insustituibles para rescatar el valor de la guitarra en el tango. En sociedad con Horacio Salgán al piano, integraron un dúo innovador con estilo propio que será su más legado más trascendente.
 
Acompañó con su guitarra a los mejores cantantes de la gran época del tango, Ignacio Corsini, Azucena Maizani, Hugo del Carril y otros incluyendo a la actual Nelly Omar.

El dúo con Salgán lo formó a fines de los ´50 en el legendario "Jamaica" empujados por el dueño del local y cuando una formación de piano y guitarra para hacer tango aparecía descabellada. De Lio tocaba para la vieja radio Belgrano con 15 años de edad, haciendo jazz y música cubana y descubriendo a un joven que daría que hablar: Lalo Schiffrin.

A comienzos de los 60, los dos armaron una formación de músicos excepcionales: el Quinteto Real junto a Pedro Laurenz, Enrique Mario Francini y Rafael Ferro.

Con Salgán, De Lío conquistó Europa y Japón en incontables giras. Compusieron Aquellos tangos camperos y El vals y tú. Algunos de sus fans: Ella Fitzgerald, Arturo Rubinstein, Igor Stravinsky, Daniel Barenboim.

De Lío y Salgán seguían tratándose de usted a pesar de que "entre giras, viajes y actuaciones hemos pasado casi más tiempo juntos que con nuestras respectivas familias", declaró alguna vez De Lío. Tenía 83 años, sus restos son velados en Parque Patricios.

Foto: De Lío con Horacio Salgán a su izquierda, en sus buenos años.

La Dirección General de Música, dependiente del Ministerio de Cultura porteño, propone conciertos gratuitos que la Orquesta del Tango de Buenos Aires ofrecerá el 19 y 26 de abril a las 13, en el teatro Presidente Alvear.

El ingreso se permitirá hasta agotar la capacidad de la sala.

La Orquesta del Tango de Buenos Aires, creada en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires en 1980, es dirigida hoy por los maestros Néstor Marconi, Juan Carlos Cuacci y su director fundador Raúl Garello.

Fue anteriormente dirigida por Carlos García, nada menos, y se presentó en escenarios de la Argentina y Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, Costa Rica, Panamá y México.

Integrada por prestigiosos músicos, la orquesta fue también dirigida en presentaciones especiales por Horacio Salgán, Leopoldo Federico, Mariano Mores, Julián Plaza, Atilio Stampone, Osvaldo Piro, José Libertella, Mauricio Marcelli, Osvaldo Requena y Lisandro Adrover, entre otros.

También brilla la extensa lista de voces que fueron acompañadas por la formación musical: Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi, Raúl Lavié, María Graña, Alberto Bianco, Eladia Blázquez, Amelita Baltar, Guillermo Fernández.

En la actualidad, con el plausible objetivo de acercar el tango a niños y jóvenes estudiantes, la Orquesta del Tango de Buenos Aires desarrolla un programa especial de conciertos didácticos en escuelas de la ciudad.

Horacio Adolfo Salgán, uno de los maestros mayores de la historia del tango, será homenajeado merecidamente el próximo sábado desde las 20,30 en el Teatro Colón, con la participación de grandes personalidades del género.

Entre otros actuarán, en ensamble, sus bandoneonistas históricos Julio Pane, Juan José Mosalini, Néstor Marconi, Ernesto Baffa y la orquesta que dirigió -ahora a cargo de su hijo, César-. La formación será ampliada para el homenaje con los solistas del Quinteto Real: Carlos Corrales (bandoneón), Julio Peressini (violín), Esteban Falabella (guitarra), y Juan Pablo Navarro (contrabajo) y completarán la fila de bandoneones Lautaro Greco, Nicolás Enrich y Nicolás Perrone; los violinistas que se sumarán son Humberto Ridolfi, Lucas Furno y César Rago; la viola de Elizabeth Ridolfi, el cello de Paula Pomenariec y el clarón de Martín Pantyrer, se informó.

"Este homenaje forma parte de las articulaciones estratégicas que proyectamos entre la lírica y la música popular", adelantó un tanto rebuscadamente Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño. Adelantó que esta puesta es un preludio de "la apertura" del Colón "hacia otras actividades tangueras", las que nop precisó.

El concierto, con entradas a un costo entre los 10 y 60 pesos, se emitirá en directo por la radio “La 2x4”, FM 92.7 del dial.

Horacio Salgán, nacido el 15 de junio de 1916, es pianista, compositor y arreglador de obras consagradas como "A fuego lento" y "Grillito"  y recibió, entre otros, el premio del Consejo Nacional de la Música, de manos de la presidenta Cristina Kirchner, en 2009. El galardón, que desde entonces lleva el nombre del pianista, fue entregado en 2010 a Leopoldo Federico y en 2011 a Susana Rinaldi.

Salgán nació en el Abasto y, como tantos otros brillantes maestros que hicieron grande al tango, ganó sus primeros pesos de pantalones cortos poniéndole música a las películas mudas en los cines, mientras era organista de la de la iglesia San Antonio, en Villa Devoto.

Adolescente todavía tocó en el cafetín “El gato negro”, de Corrientes y Leandro Alem y, tras participar en algunas orquestas, accede a los 18 años a la entonces popularísima radio Belgrano. Más tarde pasó por Excelsior, Prieto, Stentor, hasta que integró su primera orquesta en 1944.

“La idea de formarla está integrada de alguna manera a la composición porque empecé a componer para hacer tangos como a mí me gustaba y, para hacerlo, la única forma era teniendo mi propio conjunto. Hay gente que le gusta ser director de orquesta, pero a mí me interesó mi vocación pianística, sin ninguna intención de crear nada”, puntualizó Salgán.

Con ella se presenta en “El Germinal”, “El Nacional”, “El Marzotto”, “Tango Bar”, el “Novelty”, aunque sin llegar al disco. Había un motivo: una vez el director artístico de radio El Mundo le dijo a Salgán que la orquesta era rara y el cantor imposible. Lo raro era que Salgán era un músico para músicos y la voz de Rivero sonaba desacostumbrada a los oídos de la gente.

Salgán percibió antes que otros que el esplendor del tango se apagaba y dejó de un plumazo la dirección de orquestas propias, tras lo que ingresó en los años de apremio económico donde el trabajo se reducía a las confiterías elegantes hasta que con Ubaldo De Lío, arman el Quinteto Real con el que impactarían en Japón con una inercia que duró diez años.

Sus temas más nombrados son “Del 1 al 5 (Días de pago)” (1944), “Don Agustín Bardi” (1947), “Entre tango y tango” (1953), “La llamó silbando”, “Cortada de San Ignacio” (milonga), “A fuego lento”, su título de mayor repercusión popular. Los valses: “A una mujer” y “En tu corazón”, “Motivo de vals”, que nació de una contramelodía que realizó durante un arreglo a “Llorarás, llorarás”, de Hugo Gutiérrez. Cuando lo escuchó Carlos Bahr, dijo: “ahí hay un motivo de vals” y le puso letra.

Su personalidad parca, muy sobria y poco amiga de la exaltación que lo caracterizó durante sus 95 años, se contrapone a la forma de composición y ejecución potente y vanguardista del tango.

(Fragmentos de la trayectoria del músico tomados de “Todotango”. com)

Noticias

      2017-08-01 18:45:33  

    De www.diariopopular.com  -  Caminito que el tiempo ha borrado/ que juntos un día nos viste pasar...”. Uno lee la letra, tararea la música y piensa en ese rincón de La Boca, pero... Juan de Dios Filiberto (1885-1964), cuyo nombre real era Oscar Juan de Dios Filiberti fue un extraordinario guitarrista, armonista, pianista, compositor y director que vivió en La Boca. Lle puso música al tango Caminito, escrito por el riojano Gabino Coria Peñaloza. Filiberto además le puso música a Quejas de bandoneón, El pañuelito, Malevaje, Clavel del aire y otros clásicos. Además creó la Orquesta Nacional de Música Argentina que hoy lleva su nombre.

    Walter Piazza, Secretario del Consejo Directivo de la Academia Nacional del Tango, académico y cofundador de esa entidad junto con Horacio Ferrer en 1990, le contó a Porteño del Sur detalles de Caminito y de la vida de Juan de Dios Filiberto: “Lo que yo sé tras haber investigado es que todo conduce a dos historias diferentes, la del porteño Juan de Dios Filiberto y la del riojano Gabino Coria Peñaloza. Esos versos remiten, si uno escucha la letra y la analiza, a un caminito que corresponde a un paisaje que nada tiene que ver con La Boca”.

    “Coria Peñaloza era un poeta riojano bien alejado de Buenos Aires, no era Homero Manzi, que si bien había nacido en Santiago del Estero, a los 6 años ya estaba viviendo y estudiando en Buenos Aires. Entonces Manzi sí percibía desde pibe lo que era la ciudad entonces le cantó con sus versos más sentidos, sobre todo al sur... Boedo, Pompeya. Pero Coria Peñaloza escribió pensando en un posible recorrido que hacía para visitar a algún amor adolescente o juvenil de sus pagos”, agregó.

    Piazza concluyó: “Eso, puesto en la música de un porteño como era Juan de Dios Filiberto y explotado por ese sector del camino que va del Riachuelo a las vías del ferrocarril en la Boca, dio lugar a que durante muchos años se considerara al Caminito de La Boca como al de la letra de la canción. Ese es el Caminito de Filiberto, pero nada tiene que ver con la letra. La genial lírica y música de Filiberto la pone a disposición de ese lugar del que nunca se fue. Porque él nació, vivió y murió en La Boca. Jamás se fue para el centro de la ciudad como muchos otros. Siempre ahí rodeado de la mística, de Quinquela Martín y de otros amigos. Entonces son dos Caminitos diferentes: uno, el musical, el turístico y que explota el barrio; el otro, la verdadera historia del que caminaba el poeta. ‘Con juncos en flor’, dice. ¿Qué junco en flor hay en La Boca? Ninguno. Empedrado y vías del ferrocarril”.


      2017-06-08 22:03:26  

    Desde Marsella, Francia, distinguieron a Julio Dupláa, un histórico argentino de la danza del tango y la milonga, al calificarlo de "persona emblemática de la Ciudad de Buenos Aires". La Asociación Les Trottoirs de Marseille así lo consideró en una nota fechada el 1° de junio último a esta ciudad, firmada por Michel Raous, presidente de la asociación y Marcelo y Giorgia Guardiola, maestros de tango de Les Trottoirs de Marseille.

    Dice textualmente la nota:
    "Desde Francia hacemos voz para expresar nuestra gratitud y transmitir nuestra admiración por el Maestro Julio Dupláa quién desde su nacimiento respira tango.

    Nacido en el porteño barrio de Villa Urquiza declarado «Capital del Tango bailado» impulsado por el mismo Dupláa y cuna de tantos magnificos bailarines y milongueros, don Julio supo conocer el tango en el antiguo y prestigioso Club Sin Rumbo. Desde niño miró y escuchó las orquestas, de adolescente bailó su música y de hombre organizó milongas; toda una vida dedicada a nuestro tango y a nuestra ciudad ya que en la actualidad toda Buenos Aires respira su presencia, refleja su personalidad y vive su dedicación organizando eventos, cuidando el trabajo de los bailarines y dando clases que trasmiten sabiduria y vivencias.

    Por esto y muchas cosas más  el Maestro Julio Dupláa es una persona emblemática de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestros más sinceros saludos".

    Tomás, el Buenos Aires, felicita a través de esta página a Julito Dupláa, amigo y, como dicen los franceses, un emblemático del tango bailado. Aunque él se cite cada vez que puede de "apenas un milonguero".

    Foto (Gentileza revista "La Milonga"): Julio Dupláa (derecha) en trámite de alguna tropelía con Tomás, el Buenos Aires.

     

     


      2016-11-24 20:18:14  

     "Trago amargo alcanzó el éxito el día de su estreno en 1925 con la letra de Julio Navarrine (1889-1966) y la música de Rafael Iriarte (1890-1961). ¡Esplendorosa época del tango-canción! “Lealmente, ´Trago amargo´ no era un tango de excepción, sino simplemente un tango exitoso. Su letra es de un tinte melodramático campero, de fácil sentimentalismo. La mejor virtud de su música era no alardear de ninguna: dejar que la opinión del oyente reafirmara su origen: ‘el tango de un guitarrero’. También queda dicho que era ´un sencillo y bien sonante tango´, según el sin par Francisco García Jiménez en su insoslayable libro ´Así nacieron los tangos´, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1980.

    Si reflexionamos acerca de los versos de Navarrine, quien junto a su hermano Alfredo fue un admirable propulsor de los primerísimos cuadros folclóricos teatrales –y autores ambos de sendos tangos muy celebrados por el público–, habrá que resaltar cómo se habían condicionado al tema musical merced a una especial puja de frases imperativas: “¡Arrímese al fogón, viejita, aquí a mi lado!/ ¡Ensille un cimarrón, para que dure largo! ¡Atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado!/ ¡Revuelva aquellas brasas y cebe bien amargo! ¡Alcance esa guitarra de cuerdas empolvadas,/ que tantas veces ella besó su diapasón!”.

    El tango tuvo su estreno en el porteñísimo teatro ‘Maipo’ durante una de las temporadas de ‘revistas’, a mitad de los años veinte del pasado siglo. ¡Quién vería a aquel gaucho melodramático, dirigiéndole toda la ristra de mandatos a la madre, reservándose para él, por toda faena, el empinarse el codo con la botella de caña! Y la pobre vieja –de acá para allá, como maleta de loco– sin saber si arrimarse al fogón, si ensillar el cimarrón, si atracarle la astilla al fuego y revolver las brasas, si alcanzarle la guitarra o arrancarle primero la cinta, si secarse las lágrimas, si volver a cebar al “amargo” o bien si –ya exhausta–, después de buscar un crespón para la guitarra, inclinarse, al fin, ante la Virgen…"

    En fin, sintetiza ahora Tomás, el Buenos Aires, sobre este tango: un "Trago Amargo"... ¡para la pobre vieja!,

    De paso: El músico Rafael Iriarte fue un laburante de la guitarra en el tango. Nacido en un barrio del sur porteño, su fogueo artístico se dio en los cafés con música de la calle Corrientes. Después, llegó el espaldarazo en los teatros ‘Nacional’ y ‘Apolo’, ‘Porteño’ y ‘Empire’. Iriarte acompañó a una galaxia de cancionistas y cantores como Saúl Salinas, Rosita Quiroga y Agustín Magaldi, también a Charlo, Ignacio Corsini y Libertad Lamarque. Por su inquietud y ojos vivos, a Iriarte lo apodaban ‘El rata’.

    -Fragmento de la nota de Isaac Otero en el sitio "Crónicas de la Inmigración", setiembre de 2016-


      2016-11-21 19:28:06  

    A Pablo Agri lo esperó un violín en la cuna y a los diez años le pidió a su papá que lo inscribiera en un conservatorio. Su papá fue, nada menos que el rosarino Antonio Agri, juntamente con Elvino Vardaro y Mario Franchini, los tres violinistas más importantes del tango.

    Destaca que hoy encuentra a "muchos jóvenes  buenos instrumentistas y compositores que toman el tango con la seriedad que merece y que siguen estudiando". En cambio, Pablo advierte que "no me gustan definitivamente las imitaciones, las orquestas que ´tocan como´, ¡eso no me gusta! Digo que hay que aprender todos los géneros pero no imitar a nadie" sentencia.

    Aclara que "empecé con la música clásica para diferenciarme de mi viejo... Nací en el 68, año que se estrenó la operita "María de Buenos Aires" de Piazzolla y mi viejo ya era muy popular. Pero sin duda lo mío es el tango desde la cuna, o antes de ella y, hasta hoy, mi mejor manera de expresarme es nuestra música". Tanto es así que tocó, por ejemplo, con Mariano Mores y Horacio Salgán pasando por Néstor Marconi, Susana Rinaldi y Osvaldo Berlingieri. Es integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1992, tomó clases con el maestro Szymsia Bajour; fue becado por la Fundación Antorchas para estudiar en el Conservatorio Edgard Varese, en Francia. En el 99 fue violín solista del show "Tango argentino" en Broadway (Nueva York).

    Este año fue el músico argentino que tocó por primera vez tango en vivo en una de las siete maravillas del mundo, los palacios de la Alhambra en Andalucía, España. Además, junto a sus compañeros formaron junto a la orquesta de la Casa Argentina en París, integrada por una belga, tres franceses, cuatro argentinos, una japonesa, un chino, y una violinista rusa, todos jóvenes. "Esto nos dice claramente que el tango es universal y se toca en todos los idiomas" reflexiona finalmente este también joven, que aporta un violín de conservatorio consagrado a la música que identifica al país.

    -Esta nota toma fragmentos de un reportaje realizado por el diario "La Capital" de Rosario-.


      2016-09-21 19:58:17  

    Sergio Pujol es joven, filósofo, docente y con varios libros en su haber, investiga a las danzas sociales y concedió hace unos días una nota al diario "La Izquierda" donde afirma que la década del ´20 marcó un antes y un después de la cultura argentina marcada decididamente por la eclosíon del tango. Aquí la nota:

    Comienza Pujol señalando que recien a mediados de los años ´20 "tenemos a Gardel con un porcentaje dominante de tangos en su repertorio; viene de cantar estilos, milongas. Canta en esos momentos foxtrot, shimmy, alguna que otra rumba.  Por lo tanto no se puede decir que el tango a principios de los 20 fuera el epítome de lo argentino y de lo nacional. Más bien se va ganando ese lugar. Las críticas que se hacen al tango hasta el año 30 inclusive, no son tanto acerca de su supuesto origen prostibulario, de mala vida o pecaminoso, sino que es una música que no representa la totalidad de la Argentina. Es una música de puerto que se ha consolidado a partir del aporte inmigratorio decisivo en el lenguaje, tanto en las letras, con la presencia del lunfardo, como en la música.

    Lo mismo pasa con el samba en Brasil, con el son en Cuba. Hay un momento en que estas músicas, muchas con una fuerte impronta afro, se convierten en emblemas nacionales. Eso pasa entre los 20 y los 30. Pasan de ser músicas orilleras, con una fuerte connotación de clase, a representar al país. En ese tránsito depuran su forma pero hay algo de la condición de clase que queda. Y en un momento explota.

    Durante el peronismo explotó. Cuando Alberto Castillo canta “Qué saben los pitucos, lamidos y sushetas...” está retrotrayendo la historia del tango 20 o 30 años. Lo que les está diciendo a sus bailarines, a los que bailan con su música , es “ojo, sepan de dónde vienen ustedes, no se dejen engrupir, el tango es una danza de salón pero ojo que venimos de las orillas”. Es interesante cómo, en algún sentido, al tango nunca se lo domestica del todo.

    "En los ´20 el tango se come todo"

     A la vez los años 20 son la clausura de una época ahí ya nadie baila polka o mazurca muy populares en 1880 y 1890. En los 20, el tango se come todo. Se come esas danzas. No al jazz. Y en parte se las come, creo yo, porque aparece el tango canción. Si no hubiera aparecido, tal vez hubiéramos tenido todavía ese repertorio "variopinto" de danzas. 

    Además están los hijos de los inmigrantes para los años 20, que son más tangueros que los padres en muchos casos. Las historias de vida de esa generación, la de Piana, o la de De Caro, que era un poquito más grande, casi todas están marcadas por la brecha generacional.

    El muchacho que quiere formar una bandita de rock en los 60 tiene muchas similitudes con el muchacho que quiere tocar tango en los 20. Pero incluso el corte es más violento en los 20. Porque la familia en los años 60 ya no es tan autoritaria como la familia en los 20. Yo no conozco historias de hijos que hayan dejado de hablar con sus padres veinte años por querer formar una banda de rock. 

    Ya forma parte un poco del relato romántico del tango: el reencuentro del padre con el hijo consagrado, tocando tango con una orquesta de noventa profesores. Lo vemos en Canaro, en De Caro. La “gran orquesta”. Quizás el último representante de esa ambición clasicista en términos musicales sea Mariano Mores. Cuando lo entrevisté para el libro de Discépolo, Mores decía “sí, quise llevar el tango a un nivel superior, siempre quise elevar el tango”. Muchos de esos maestros podrían haberse dedicado tranquilamente a la música académica.

    En los 20 y 30 es muy fuerte el sinfonismo tanguero. En parte, por influencia de la música académica. En el jazz también se da con Paul Whiteman, eso de redimir la música orillera vistiéndola con las mejores galas. La música clásica es la gran música. En las entrevistas a los tangueros de esa época se ve que estaba la gran música y la música popular. El epígrafe que utilicé para el libro Cien años de música argentina es de Julio de Caro y dice “Mi deseo era que los conocimientos que había adquirido en el conservatorio se amoldaran a las emociones que había recibido en la calle”.

    ¿Cómo hacer para convertir la emoción de la calle en una música artística. No una música que sólo se baila, que acompaña las labores de los laburantes del Mercado de Abasto, que enamora a las chicas en su casa con la vitrola, sino una música que tenga un valor artístico sin olvidar esa emoción y ese arraigo?

     Rodolfo Valentino
    Con Rodolfo Valentino se afirma el star system y el latin lover. Que van a tener una prolífica trayectoria en la cultura de masas internacional. Efectivamente, los estrenos de Valentino causaban furor. No sólo en los varones, sobre todo en las mujeres. Hay un ídolo que atrae a las mujeres, que perturba a los varones, que genera incomodidad. Valentino baila tango, a su manera. Nosotros diríamos que lo hace “mal”. Pero, a la manera Valentino, lo baila y lo promociona a nivel mundial. Los argentinos de esta época son hijos de Valentino.

    La sexualidad en los años 20 también explota. Las flappers americanas con el cabello corto se suben el ruedo de las polleras. Las mujeres empiezan a tomar whisky, empiezan a fumar, en algunos países a votar. Esta revolución de las costumbres femeninas, del lugar de la mujer en la sociedad, de alguna manera está traccionada por artefactos culturales, y las películas de Valentino evidentemente cumplen un rol importante. 

     Si no se hubiera dado la tangomanía en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, si los criollos de Argentina no hubieran “hecho la América” en Europa y Estados Unidos dando clases de tango y no se hubiera producido esa expansión, Valentino hubiera bailado otro ritmo en la película.