Tomás Buenos Aires

Tragos de tango en clave de chamuyos porteños

Tomás Buenos Aires
¿Dónde milongueamos, malevo?: Isa, me fijo en el iPhone, chabón! PDF Imprimir Correo electrónico
Actualidad - Actualidad
Sábado 10 de Julio de 2010 21:06
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Sábado a la noche: las dos camas están repletas de ropa de los chabones. Son chabones, no son flacos: nada de jeans tiro corto chupines, desflecados y descoloridos; zapatillas ollestar, remeras con inscripciones sarpadas, el gel esperando cabezas que no se van a peinar; y nada de patchuli como aroma de fondo, ni tampoco las guitarras eléctricas están apoyadas contra la pared con los cables enredados en el piso, atravesando toda la pieza.

Son dos milongueros hechos y derechos: traje a rayas gris y negro con chaleco; samicas blancas; corbata uno, moño el otro, timbos de charol combinados con blanco y taco francés los dos. Se terminaron de duchar y se están engominando, raya impecable brilloso y duro como cemento el pelo de uno; raya ancha, muy ancha, demasiado ancha, casi de una oreja a la otra, el segundo..., que también se engomina.

Uno le dice al otro: “che, Pardo, adónde vamos a milonguear esta noche?"

Y el otro le responde: “no tengo la menor idea, Malevo”.

 El primero, desconcertado, vuelve a preguntar: "¿y ahora qué hacemos, Pardo?"

Tranqui, malevo, tranqui. Me fijo en el iPhone y ya te digo, chabón!

Los tiempos del relato no concuerdan con lo actual, pero lo que sí nos devuelve a esta época de aluvión tecnológico es la alternativa del uso del iPhone para los milongueros de todo el mundo, que quieren saber dónde pueden ir a bailar en un minuto. Los de traje y los de jeans.

Aquí va el asunto: 

Ingenieros uruguayos crearon una aplicación que permite localizar milongas por todo el planeta y la extraña pero seductora temática interesó a Apple, el titán informático. Aunque por lo general la aceptación de una propuesta lleva semanas de análisis técnicos y marketineros, la empresa de la manzana aprobó la propuesta en un par de días y la iniciativa es ahora otra de sus prestaciones.

Apple ofrece a sus usuarios de iPhone e iPod Touch la aplicación “Tango Sur”, que localiza milongas en Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y Brasil.

Proporciona dirección, teléfonos, páginas de Internet y horarios de 250 milongas del mundo dice la presentación, además de precisar ¡el tipo de piso de cada pista de baile!!!!.

El producto se lanzó a principios de este año y, dos meses después, se vendieron más de 50. Al menos dos usuarios lo piden cada día, aseguran sus vendedores. Alcanzó el puesto 35 del ránking de Apple Store y el primero en la categoría Estilo de Vida de Apple en Uruguay como aplicación más descargada por los usuarios.

Fue ideado por las firmas uruguayas Do IT Developers, encargada de la programación, y Cell Fiction, que hizo el relevamiento de los locales y trabajó en la parte visual del producto. El software se puede bajar con el propio iPhone o a través del canal de entrada de Apple, iTunes. La aplicación cuesta 1,99 dólares, de los cuales un 30% quedan en manos de Apple y el resto en la de sus inventores uruguayos, Felipe Llorda, de 28 años, titular de Do IT Developers, y Mariana Gutiérrez, de 32.

Milongueros, para que tengan!!! De seguir penetrando así la tecnología, si no las cabeceás por el iPhone, no te sale a bailar ni una percanta..., chabón!!!

 
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¿Qué hay ciudad?
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El Sube no deja subir

El Sube es el sistema de tarjetas prepagas que, en algún momento, quién puede saberlo, permitirá a los porteños pagar el boleto de colectivo sin usar monedas. 

Puede decirse que, por lo menos en la capital federal, alrededor del 75% de las unidades ya cuentan con la máquina lectora de tarjetas. Pero, salvo en contadas, muy pocas, líneas, las máquinas no están operativas por decisión de las empresas y porque el gobierno no apura la implementación de la nueva modalidad de pago del boleto.

Conclusión: el Sube sigue sin dejar subir al pasajero que no tiene monedas, porque las máquinas lectoras están instaladas pero en etapa de adorno en los colectivos.

Y lo de “adorno”, no es una palabra utilizada por esta página: el interno 2 de la línea 103, transporte “Quirno Costa” tiene la máquina del Sube forrada en papel con una leyenda que dice precisamente eso: “adorno”. Es una tomada de pelo.

El retraso en la puesta en funcionamiento del Sube no es culpa de las líneas de colectivos, a quienes el nuevo sistema seguramente no los beneficia impositivamente. Tanto es el rechazo empresarial al Sube, que prefieren seguir corriendo el riesgo del asalto a aceptar el cambio.

Bien, pero por lo menos que no tomen el pelo públicamente a los usuarios de quienes viven, mostrando las lectoras en condición de “No operativa” o de “adorno”. 

La culpa sí es del gobierno, que debe dar la orden de puesta en marcha del sistema de una vez por todas, sobre todo cuando casi todos las unidades ya están equipadas y sus bondades ya han sido probadas largamente en ciudades grandes del interior como Bahía Blanca por ejemplo.

Y cuando es, además de un avance en comodidad para pasajeros y choferes, una forma concreta de disuasión contra los asaltos a los colectivos. Que el Sube deje subir.

Sarmiento no lo bancaría
Para quien no es pasajero habitual, el ferrocarril Sarmiento parece haber transitado zonas de guerra. Es tan primitivo el equipamiento de los viejos vagones, faltan reponer tantos vidrios en sus ventanillas, son tantas las roturas, viaja tan apretada la gente, es tanta la mugre en esos viejos vagones que ese escenario sorprende o mete miedo a quien no está acostumbrado a padecerlo.

Es cierto que hay algunas formaciones nuevas. Son las menos. No alcanzan a compensar el triste espectáculo de ese ferrocarril que lleva el nombre de quien, precisamente, tendió más kilómetros de rieles en la Argentina que el resto de Sudamérica. Sí, seguro, Domingo Faustino Sarmiento no lo toleraría.  

Noviembre sin Aeroparque Metropolitano

La Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) informó que el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery permanecerá cerrado para todas las operaciones por refacción entre las 23 del 3 de noviembre y las 20 del 1 de diciembre.

Los vuelos de cabotaje de Aerolíneas Argentinas, Austral y LAN y sus vuelos regionales, más los de la empresa TAM serán trasladados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza "Ministro Pistarini". Por otro lado, los vuelos de Pluna, Sol, Andes y BQB lo harán desde el aeropuerto de El Palomar, mientras que los vuelos privados se concentrarán en la estación aérea de San Fernando.

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Juan D´arienzo: tango al pie PDF Imprimir Correo electrónico
Tango, música y sentimiento - Sentimiento
Escrito por Horacio Pagano   
Sábado 04 de Enero de 2014 19:50
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Pablo Osvaldo Valle era el director artistico de la primerísima Radio El Mundo en esa época, entonces de la Editorial Haynes y hoy Radio Nacional en la calle Maipú 555 del centro porteño. Una noche del año 1935 decidió caminar unas cuadras hasta Paraná 440, al mítico cabaret Chantecler, a chamuyar con su amigo Juan D'Arienzo.

Se sentó con él en un paréntesis de la actuación de la orquesta y, palabras más, palabras menos, Valle le ofertó directamente al maestro ”Juan, quiero que debutes en El Mundo con tu orquesta, va a sonar bien por la radio”.

“Sí, claro que quisiera ir -contestó D´arienzo entre entusiasmado y cauteloso-, pero no en este momento; tengo que rajar al pianista por muy faltador. Voy a probar a un pibe de veintisiete años que tocó con Juan Maglio, después con Juan Guido, con Juan Canaro y acompañó en el ´30 a Carlos Gardel en una grabación con sus guitarristas Barbieri, Riverol, Aguilar y el violín de Antonio Rodio. Si arreglo este reemplazo voy a la radio”, se comprometió el maestro.

Y llegó Rodolfo Biagi a la orquesta -se quedaría tres años antes de formar la propia-, como consecuencia de ese raje. Nadie lo sabía entonces pero esta incorporación significaría mucho para la trayectoria de esa formación musical.

La incorporación del muchacho-pianista coincidió con un drástico cambio en la marcación rítmica de la formación: del 4x8 ya adoptado por el género en esos años, la música de D´arienzo buscó la forma de recostarse sobre el 2x4 de los orígenes del tango. En adelante, esto definiría su estilo de compases muy marcados, acelerados, dinámicos, atrapantes... bailables.

Según quedó con Valle, D´arienzo debutó en Radio El Mundo con su orquesta integrada, además de Biaggi, por Domingo Moro, Juan Jose Visciglio, y Faustino Taboada en bandoneones; Alfredo Mazzeo, Domingo Mancuso, y Francisco Manzini en violines, junto a Rodolfo Duclos en contrabajo, nombre que poco después protagonizaría el segundo raje de la orquesta en un episodio que da para una nota entera.

D´arienzo y su ritmo ganaron rápidamente a los tangueros y, sobre todo a los bailarines: igual a lo que pasa todavía en las milongas porteñas, desde Radio El Mundo esa orquesta levantaba a la gente de las sillas.

No sólo logró eso. También le devolvió al tango la popularidad que había perdido unos años atrás con la llegada de ritmos de otros lados y promovió la explosión artística del genero que llegaría a su apogeo en la década siguiente. Juan D´arienzo, el tango al pie; a los pies de los bailarines.

 
¿Así enseña el tango? PDF Imprimir Correo electrónico
Tomar Buenos Aires - Letras de la ciudad
Escrito por Horacio Pagano   
Domingo 08 de Diciembre de 2013 08:50
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Tomás, se calza con apuro los yines y la remera descartados que usa para trabajar. Llegó tarde a la herrería y sus compañeros ya se cambiaron: viajar de Ramos Mejía a Barracas, de ida y de vuelta, es cada día una aventura. Encima, el calor. Deja al resguardo del mosquerío el portentoso chegusán de milanesa que trajo de casa para almorzar y así ahorrarse unos pesos en la comida.

Lo espera un día de corte de planchuelas y perfiles para encaminarlos a la soldadura con la que armará el gran ventanal de fierro.

Hay que respetar a la soldadura eléctrica. Estar vestido para cuidarse de las quemaduras por chispa y careta filtrante para proteger la vista de la concentración de rayos ultravioletas: los ojos expuestos a los rayos de soldadura duelen más que una muela enferma y se termina en el hospital. Así y todo, si la soldadura son sólo unos puntazos, los herreros con cancha cierran los ojos y le dan nomás.

La mañana se va y la construcción del ventanal encargada a Tomás casi termina. Falta una pasada de piedra esmeril para quitar las traicioneras rebabas muy filosas y remover las costras sobrantes de soldadura. Después, baño de pintura antióxido y se acabó.

Pero después del almuerzo. Mientras se prepara la rueda de los obreros para comer el patrón, buen tipo y sabedor del oficio, revisa el ventanal apoyado sobre los caballetes a punto de terminarse: controla más que otra cosa las escuadras, los ángulos de noventa grados que deben estar perfectos para que calcen sin problemas en las aberturas donde irán y zafar de que los albañiles tiren la bronca si la fijación se les complica. Los pases de facturas entre gremios pueden ser grosos...

-Tomás, está diez puntos el ventanal; a trabajar así ¿te enseña el tango…?- le pregunta, sarcástico, el trompa como para que escuchen todos los de la herrería.

-Y… sí… lejos no le anda jefe…- contesta Tomás. Y envalentonado la sigue: -mire, el tango exige, casi le diría que disciplina; para escribir sus letras hay que parir versificación, rima, acentuación, y todavía le queda nada menos que meterle poesía, para tocarlo hay que saber música y no hay oído que valga si uno busca ser bueno y, la última, para saber bailarlo hay que ir a la academia, si no, a uno no pasa de tronco y las bailarinas miran para otro lado. Le digo, ¿sabe cuántas cosas andarían mejor en el país, si los que tienen la manija se pararan a mirar y aprendieran del ordenamiento que exige el tango?

Tomás la remata en medio de las risas de los otros obreros: -así que jefe, ¿viene conmigo y con los muchachos a la milonga esta noche?-.

-Y… si es tan así como vos lo pintás, vamos a tener que ir Tomás- concedió el patrón con una sonrisa mientras piantaba del lugar.

-Es así, es así nomás jefe; lo espero esta noche en “Cánning” jefe…- lo apuró Tomás. El trompa, sin darse vuelta, levantó la mano con el pulgar para arriba y buscó rápido la calle…

 
Un tango en sobretodo PDF Imprimir Correo electrónico
Baile de tango - El sentir
Escrito por Horacio Pagano   
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Milonga 1En un extremo del salón ella embolsó sus hermosos zapatos rojos de tango y, con el tapado ya abotonado, carga la cartera y se dirige con paso rápido a la salida. Parece querer ganar tiempo a la fría madrugada que hace horas se instaló.

Desde la otra punta del recinto, él se aproxima a la salida.  Enfundado en su sobretodo compadrón, el cuello levantado. Los zapatos son los de tango: negros, mitad charolados, taco francés. Su vista puesta en la puerta de salida, disimulada ésta atrás del infaltable cortinado de colores y texturas fuertes que parece resguardar a la milonga de las ansiedades de la calle.

De pronto, irrumpe en los amplificadores, punzando todos los rincones del salón, la orquesta de Ricardo Tanturi regalando “Oigo tu voz”. Canta, Enrique Campos.

Los dos coinciden casualmente en la mirada. Y en fracción de segundo se transmiten el mismo mandato. Él, sin dejar de mirarla, hace girar el dedo índice que sale del puño apuntando hacia abajo. Ella sonríe. Deja la cartera y la bolsa con los zapatos sobre la mesa más cercana.

Enfundados en tapado, bufanda y sobretodo incluidos, se juntan en el abrazo tanguero. Las pocas parejas que a esa hora quedan en la pista, los miran y sonríen, cómplices. Los dos comienzan a bailar. Y no hay incomodidad ni molestias.

El sentimiento, la fuerza y la pasión del tango, no saben de ropaje.

La voz, bien de varón en rara mezcla de potencia y melancolía de Campos, el cantor, y el paisaje romántico que expresa la orquesta de Tanturi, derraman dulzura mientras el tango transcurre. Chan, chan.

Los dos se sueltan, un beso en la mejilla de uno y de otro. No se dan las gracias por el momento que han compartido, están sobreentendidas.

Ahora sí, encaran hacia la salida. Ella aborda el taxi, ya cansado de esperar frente a la puerta. Él, enciende el cigarrillo. Aspira la primera bocanada, vuelve a levantar el cuello del sobretodo y empieza a caminar, lentamente, su retorno en la madrugada.

 

 
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La Milonga de Elsita
Te espera de 18 a 2 en
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Manuel Rodríguez 1191 a pasos del Cid Campeador
Reservas: 15 5645-8027

Román Pagano, 40 años de herrería

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Humor

Reencuentro
Después de medio siglo de armonía en el matrimonio, él muere. Poco tiempo después, ella también. Ambos, creyentes y militantes, van al cielo. Allá arriba, ella busca al que fue su marido durante cincuenta años y corriendo llega a su lado.  Y lo abraza, lo besa, lo cubre con una catarata de caricias y le dice: 
-¡Queriiiiiidoooooo! Qué suerte encontrarnos nuevamente ¡!! 
Él le responde: -"No, no, no. Dejate de joder...no me vengas con boludeces!!'' El trato fue: ¡¡¡Hasta que la muerte nos separe!!!!!!".

Consulta 
-Doctor, me siento mal, todo me da vueltas y siento un fuego en el pecho…
-Mire señora, en primer lugar no soy doctor, soy el barman; segundo, vos no estás enferma estás borracha y, tercero, no tenés un fuego en el pecho, ¡sacá la teta del cenicero por favor!

Vecina 
-Susy, estás enferma? Te lo pregunto porque vi salir a un médico de tu casa.
-Mirá, vieja de mierda metida, ayer yo vi salir a un patovica de la tuya y no estabas en un boliche, ¿no es cierto?

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