Tomás Buenos Aires

Tragos de tango en clave de chamuyos porteños

Tomás Buenos Aires
Nos invitan: clown en el Konex por "Las Mañosas" PDF Imprimir Correo electrónico
¿Qué hay ciudad?
AddThis Social Bookmark Button
Pasado mañana 16 y el 20 de noviembre, siempre a las 21, las “Mañosas” presentan “Clown para Soñar”… Buscando risas para un sueño” en el Centro Cultural Konex.

La obra narra historias con momentos únicos e irrepetibles de dos personajes: Aire y Vuelo...arrinconadas por la risa. Las “Mañosas”, a través de “Clown para soñar” hacen lo posible para dejar una huella en cada espectador. Un viaje por el universo, conjugando amor, color, música y sueños.

Agradecemos la invitación: dicen que es para divertirse mucho, pero mucho.

Las “Mañosas” son Yanina Frankel y Valeria Maldonado, sobre una idea, creación y dirección propia.

“Mañosas” es una compañía de teatro-clown conformada en 2004 y sus actuaciones se han sucedido desde la integración hasta este presente con dos puestas en uno de los escenarios nuevos y a la vez principales de Buenos Aires.

 
Formación de letristas en la Academia Nacional del Tango PDF Imprimir Correo electrónico
Tango, música y sentimiento
AddThis Social Bookmark Button

La Academia Nacional del Tango inicia a fin de mes su ciclo de seminarios, entre los que se abrirá el de formación de letristas “Homero Expósito” en su cuarto año de vida.

El seminario, que comenzará el 30 de marzo próximo, convoca a un taller de dos horas semanales dividido en las materias de Versificación y Poética para la cancionística, a lo que se agrega un programa mensual de charlas y conferencias.

En estas charlas-conferencias ya participaron autores actuales como Horacio Ferrer, Héctor Negro, Ariel Prat, Ernesto Pierro, Marcelo Boccanera, Raúl Carnota, Carlos Andreoli, Adrián Abonizio, Raimundo Rosales, Juan Muñiz, Javier González, Quito Gato, Eugenio Mandrini, Bibi Albert, Roberto Díaz y Marcela Bublik. 

La inscripción se realizará este año en la sede de la calle Estados Unidos 1379, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de lunes a viernes de 17 a 19, con teléfono 4383-2393. Inscripciones confirmadas hasta el 15 de marzo se bonificará un mes de arancel.

Por informes y consultas llamar al 4345-6967/68, interno 34, y a la dirección de correo electrónico Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 
Baile paralizado: partidas de inspectores clausuran milongas PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 17 de Mayo de 2010 18:38
AddThis Social Bookmark Button

El sábado último una partida de inspectores municipales clausuró el “Club Gricel” del barrio de San Cristóbal. La avanzada fue sin contemplaciones: mientras las fajas de clausura eran pegadas en el acceso al establecimiento, se obligó a la gente a desalojar el local a las tres y veinte de la mañana, cuando todavía –madrugada de sábado-, muchos milongueros permanecían en el lugar. El patrullero y su dotación de policías, estacionado en la puerta del local, sumaban otro aviso sobre lo drástico del operativo. 

Estas líneas no van a discutir sobre los motivos de las clausuras. Los desconoce y estima que alguna o algunas faltas pudieron ser advertidas por los inspectores. En la práctica, como todos los que alguna vez han estado detrás de un mostrador lo tienen asimilado, es prácticamente una utopía poder cumplir con los cientos de ordenanzas y reglamentaciones impuestas por las administraciones nacional y municipal.  

Esto favorece un estado de cosas que puede esperarse: tratos desiguales y el propiciamiento de la coima. Al final no llega a saberse si este mismo estado de cosas persiste en beneficio de los clientes o en beneficio de los funcionarios. 

El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, puede no saber en qué andan sus oficinas de control, al fin y al cabo afirma con todo el énfasis que puede, y cada vez que puede, que no estaba enterado de que algunos de los empleados que le dependen le daban tupido a las escuchas telefónicas, es decir, cobraban sueldos municipales para espiar a otros. 

Tomás Buenos Aires, tiene la esperanza de llegar con su mensaje a la oficina de prensa del jefe de Gobierno y que ésta lo alerte de cosas que se dicen de su gestión sin tendenciosidad ni ánimo destructivo. El escriba de esta página, debe aclararse, no está vinculado en nada con la familia Chidíchimo salvo su concurrencia a las milongas que organizan donde paga normalmente el costo de la entrada.  

Si llegamos al Gobierno de la ciudad, entonces debemos decirle que en lugar del desalojo abrupto de las salas y las clausuras, lograría más con una tarea de convencimiento a los responsables de los salones sobre el cumplimiento de las normas: hay formas menos policiales de convencer.  Por ejemplo, sin clausurar, que los inspectores peguen carteles en el interior de los locales advirtiendo a la gente sobre las falencias que presenta. Un mes después de esto, cualquier clausura en caso de insistir en el incumplimiento, no asociará ninguna queja. 

Y sobre el trato desigual favorecido por las normas tal como están dispuestas. No se conoce de clausuras a boliches donde de frente manteca se consume y/o vende droga, se satura de alcohol a los jóvenes o se cobija la prostitución y hasta las tres cosas juntas.  

 

En cambio en las milongas, no se advierte consumo de droga, no hay ambiente para la prostitución y es excepcional, perimido puede afirmarse, un episodio de borrachera. Tan cierto esto, como que no hay milongas con patovicas de custodia.

De vuelta: el trato desigual es permitido por las ordenanzas y reglamentaciones, basadas en la discrecionalidad. Y como valor agregado a la crítica contra las clausuras cuasipoliciales de las milongas: el tango. Único género musical que genera un movimiento turístico-comercial que luego se traduce en impuestos destinados a engrosar las arcas del Gobierno de la Ciudad y el gobierno nacional, los que coinciden en clausurar sus locales. 

Segundo valor agregado: lo que es el tango para su gente. Sobre todo el tango bailado, el tango más cerca del pueblo de todas sus manifestaciones, el que por veinte pesos puede practicar la gente durante cinco o seis horas, cualquier día y noche de la semana. El tango en la milonga, el que tiene a su alcance la gente. 

Al que con estas medidas se silencia y se paraliza. No es poco. Y es, por lo menos, desigual.

      
 
Tomás, herrero "barro y pampa" PDF Imprimir Correo electrónico
Tomar Buenos Aires - Letras de la ciudad
Escrito por Horacio Pagano   
Lunes 18 de Noviembre de 2013 19:35
AddThis Social Bookmark Button

Ese sábado a la tarde se bajó del colectivo 115 con la meta bien definida. Él, Tomás, todo nacional, popular y precisamente medio oficial herrero, quiso conocer “la esquina del herrero, barro y pampa” donde nacieron los versos que cuenta y canta el tango “Sur”. Ahí, en Nueva Pompeya, barrio todo nacional, popular y tanguero también.

Caminó esas cuadras que todavía guardan sabor a suburbio, para finalmente absorber el paisaje de mito que dejó la herrería en Centenera entre Tabaré y Cóndor, hoy entre Tabaré y el pasaje Eduardo Colombo Leoni que, cuando “Sur” se hizo tango, no existía.

Cauteloso, con el estigma de quien estuvo en cana y cuida las actitudes que pueden resultar sospechosas para los tiras, no se animó a quedar parado en el lugar. Siguió su camino y giró de regreso unos metros más allá; cuando volvió a pasar, ya había turistas detenidos frente al lugar fotografiando. Ahora sí se quedó, en esa vereda que ahora da entrada a una librería escolar y comercial.

Ahí fue la herrería. La de Antonio Musladino inmortalizado en 1947 por el enorme Homero Manzi en su tango “Sur”. Una herrería para caballos, para calzar de herraduras a los tungos percherones, que pintaron las calles de Buenos Aires tirando los carros golpeadores, lerdos y pesados, de los adoquinados porteños. Herrería con espacio atrás para que los animales pastaran y tuviesen agua suficiente, de la que sólo queda el cordón en chanfle para facilitar la subida desde la lleca.

Tosco negocio de suburbio desde donde Homero, el Manzi, además de divisar la Pompeya de la inundación, el barro, el terraplén ferrocarrilero y un horizonte de pampa, se detuvo a remembrar “tu casa, tu vereda y el zanjón, y un perfume de yuyos y de alfalfa que me llena de nuevo el corazón.”

Herrería desde donde Manzi, ya sabedor que su final estaba cantado, jugado, lamentó la “nostalgia de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó, pesadumbre del barrio que ha cambiado y amargura del sueño que murió”, sin olvidar unos versos postreros a “tus veinte años temblando de cariño, bajo el beso que entonces te robé.”

Tomás, respira hondo buscando atesorar la carga de sentimiento, poesía, historia y recuerdo que le arrima el pisar la vereda del “herrero barro y pampa”. Quedó mudo y sordo al ruido de la calle y las conversaciones de los otros visitantes. Heredero de una profesión al que uno de los más grandes poetas urbanos de Buenos Aires le dedicó versos, Tomás es partícipe del homenaje como herrero de una ciudad que se pone colorada al paso de los carros tirados por caballos: ellos le echan a la cara brotes de pobreza.

Una proletaria herrería fue, en el corazón de Pompeya, un emblema del Buenos Aires romántico, de la charla, de la ciudad con tiempo y, paradójicamente, sin distancia. Así lo recuerda el mural que encargó el Foro de la Memoria de Pompeya al escultor Julio Timo para mantener viva la imagen del comercio. La ciudad, sus gobiernos, no se han encargado de recordar la mítica herrería, postal del Buenos Aires anterior.

Tomás, cruza Centenera y se sienta en el cordón de la vereda para mirar de frente la herrería de Musladino. Quisiera, espera, que Homero se llegara un solo momento para guiñarle un ojo. Sabe que el poeta no vendrá, entonces, un guiño de Tomás hace el homenaje al lugar y al momento.

Sigue la tarde sabatina y soleada de Pompeya. Tomás se va a recargar todavía más, si puede, de porteñidad. Así que da unos pasos hasta la legendaria esquina de Centenera y Tabaré: la primera calle recuerda al español, Del Barco Centenera, que por primera vez mencionó a nuestro país como Argentina. La segunda trae del recuerdo al "indio de los ojos azules", Tabaré, hijo del cacique oriental Caracé, y de Magdalena, una cautiva española.

 Esa esquina de Buenos Aires es alzada del catastro porteño con poesía y música por “Manoblanca”, el tango en el que Manzi habla de su amigo, el carrerito porteño del barrio del Once. Pero no es todo. El romance que traspira la avenida Centenera y Tabaré, también está pintado: en un muro de esa esquina la letra de “Manoblanca” mantiene vivos a “la yunta de ruanos, mostrando en la chata celeste, las dos iniciales pintadas a mano."

Y hace imaginar a ¡Porteñito! y, más directo, a ¡Manoblanca!..., reluciendo la estrella de bronce, claveteada en la suela de cuero; el orgullo de ser bien querido, se adivina en tu estrella de bronce."

Y quisiera divisar al carrerito “con los ojos cerrados de sueño y un gajo de ruda detrás de la oreja”, apurar a sus caballos a que “sigan parejo otra vez”, porque “esta noche me esperan sus ojos en la avenida Centenera y Tabaré.”

Tomás, lee toda la letra en el muro y se empacha de versos sentidos, entrañables. Gira y empieza a caminar, lo espera el Museo “Manoblanca” ahí nomás a unos metros en la cuadra donde vivió Manzi: se va a meter en las cosas del gran Homero, buscando huellas, esas, las de las “cosas que han pasado, arena que la vida se llevó, pesadumbre del barrio que ha cambiado y amargura del sueño que murió.”

Hay un largo camino de regreso allá a su piecita de Ramos Mejía, adentro. El sábado a la tarde le permitirá cazar un asiento en el 115 y en el Sarmiento: mirando sin ver por las ventanillas recorrerá todo lo visto para plantarlo en el humilde cuaderno de ciudad que Tomás graba en sus entrañas.

Antes de volver, lo esperan cinco cuadras de camino a la iglesia del barrio que visitó de chico llevado por su mamá, la de Nuestra Señora de Pompeya, en la agitada avenida Sáenz. A la virgen le pedirá por su hija, a la que no le dejan ver. Para que esa nenita que tanto, tanto extraña, no lo olvide así nomás.

 
Agenda cultural gratuita para la semana PDF Imprimir Correo electrónico
¿Qué hay ciudad?
Jueves 14 de Octubre de 2010 15:46
AddThis Social Bookmark Button
Grilla de actividades culturales gratuitas para la semana de 14 al 20 de octubre, de cuerdo a lo informado por la Dirección de Promoción Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en su boletín Nº 292.

Espacio Cultural Julián Centeya, avenida San Juan 3255, Boedo. Recuerdo a los 100 años del natalicio de Julián Centeya. Habrá charlas sobre el gran poeta lunfardo, conciertos con la Orquesta Fray Pimientos y la Orquesta del Tango de Buenos Aires. Gran milonga popular. Mañana 15 a las 20 y el sábado 16 a las 19..

También el domingo a las 16. Teatro Infantil: Adela pide tres deseos, por el Grupo Contaca. Adela espera la llegada de sus amigos para festejar su cumpleaños. Con Fabián Carrasco, Cecilia Cartasegna, Malena Salatino y Ramiro Bailiarini. Música: Luciano Fernández. Dirección Mariano González.

Centro Cultural Marcó del Pont, Artigas 202, Flores. Sábado a las 19. Huellas de Tinta. Espectáculo para destacar a los autores que hicieron y hacen nuestro teatro, radio, cine y  televisión. Con Selva Alemán, Arturo Puig, Fabián Vena, Claudio Da Passano y otras  figuras.

También el sábado a las 15, 30: Teatro y recorrido. Una tarde con Roberto Arlt en Flores. Durante el recorrido los espectadores conocerán su historia de vida. Comienza en La Mansión de Flores (Yerbal 2217) y llega al Centro Cultural Marco Del Pont a las 16.

Leer más...
 
«Inicio Anterior  61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 Siguiente Fin»

Página 65 de 98

A Puro Tango
Milonga en el Cánning
Sábados desde las 22
Miércoles y domingos 18 hs
Av. Scalabrini Ortiz 1331
Reservas: 15 3604-0714

La milonga de Marta Famá Los miércoles desde las 21 Manuel Rodríguez 1191 a pasos del Cid Campeador
Reservas: 15 5645-8027

Consorcios
Administración Estudio Pino
Profesionales matriculados
Para que su edificio funcion
4952-5324 - 15 6189-3055

Román Pagano, 40 años de herrería

Por publicidad en este sitio contactarse a tomasbuenosaires@gmail.com

Humor

Místico, pero no tanto 

El hombre, en una crisis de misticismo, logra hablar con Dios y le pregunta:

 

¿Dios?
Si. Le responde Dios.

 

Dice el hombre: ¿puedo preguntarte algo?
Responde Dios: ¡por supuesto!

 

Hombre: ¿qué es para ti un millón de años?
Dios: un segundo.

 

Hombre: ¿y un millón de euros?
Dios: un céntimo.

Hombre: Dios .... ¿podrías darme un céntimo?
Dios: espera un segundo ...

© 2015 Tomás Buenos Aires
Este sitio utiliza Joomla Software Libre. Desarrollo, Hosting y Producción Web por Asterisco Web's