"A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y como el aire."
Jorge Luis Borges en "Fundación Mítica de Buenos Aires"

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Del escriba

Letras de la ciudad

El primer intento de transfusión de sangre registrado data de 1492 cuando el Papa Inocencio VIII cayó en coma. Se recurrió a la sangre de tres niños y se le administró por la boca, por carecer de conocimientos sobre la circulación sanguínea, descubierta por Williams Harvey en el siglo XVII. Los tres niños y el Papa fallecieron. Mucho más tarde, en 1667, se realizó la primera transfusión de sangre a un enfermo de sífilis: le suministraron sangre de perro. El enfermo murió después de “sentir fuertes dolores y orinar negro".

En el siglo XIX se identificaron los tipos de sangre, se descubrió el factor Rh y se supo que la incompatibilidad entre donante y receptor de sangre puede aparejar la muerte. 

Pero el método de conservación de sangre humana para su uso en transfusiones mediante la adición de citrato de sodio, fue desarrollado por el médico argentino Luis Agote en 1914. Nació en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1868. Se graduó de médico en 1893 y fue clínico hasta que en 1915 gana la titularidad de la cátedra de Clínica Médica.

Brillante académico y con incursión en la política, fue uno de los hombres de otro temple que aquí añoramos. Uno de sus pacientes falleció por pérdida de sangre en medio de la  impotencia de Agote y sus colaboradores. Esa muerte salvó a miles de vidas a escala planetaria. A partir de ese episodio Agote comenzó a investigar la forma de reemplazar la sangre de los pacientes cuando se diera el caso.

La formación de grumos inutilizaba la sangre que se buscaba conservar. Agote y su equipo en el que se destacaba el laboratorista Luis lmaz, buscaron la solución. Finalmente dieron en la tecla: después de haber probado distintas sustancias algo ocurrió en una de las pruebas: el esfuerzo dio resultado. El citrato de sodio era lo necesario para eliminar la formación de grumos. Las transfusiones fueron posibles a partir de allí, si es que la prueba en humanos daba buen resultado.

El 9 de noviembre de 1914, -cien años- se transfundieron 300 cm3 de sangre, donada por un empleado del hospital a una parturienta, que tres días después dejó el nosocomio en perfecto estado de salud.

El “New York Herald” se interesó y publicó el método Agote. La noticia  precipitó al norteamericano Lewinsohn y el belga Hustin a reclamar el descubrimiento (trabajaban paralelamente al científico argentino). Hubo polémicas pero finalmente se reconoció a Agote la paternidad del descubrimiento, un suceso para sus tiempos.

Agote murió el 12 de noviembre de 1954, como uno de los brillantes exponentes de la generación de médicos graduada durante la década de los noventa hace más de cien años. El Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, que fundó, lleva su nombre desde 1986. Maestro, investigador, quienes lo conocieron recordaron su educación, nobleza y bondad.

-Esta nota se difundió en setiembre último durante la versión radial de "Tomás Buenos Aires", por la AM 830 Radio Del Pueblo-.

Parado de viaje al trabajo, apretado en el Sarmiento a la hora pico de la mañana, Tomás emboca el resquicio para leer de reojo los titulares del diario que lee el afortunado pasajero sentado que tiene a su frente.

Uno de los títulos informó, justo en el día del Maestro, que el gobierno de la provincia de Buenos Aires dispuso eliminar los aplazos en las escuelas primarias del distrito. Los pibes se aseguran no repetir con sólo prestar la caripela al maestro durante el año escolar. Les va a ser fácil transitar la primaria. Aunque, y Tomás lo sabe por haberlo vivido en carne propia, les va a ser más difícil a los pibes transitar la vida.

Ahora, leyendo ese título de costaleti, Tomás puede rebobinar por qué, más temprano, mientras se tomaba unos mates antes de dejar la pieza, la radio rescató que el presidente Bartolomé Mitre se trasladaba periódicamente al Colegio Nacional Buenos Aires para asistir a las clases: quería estar al tanto de cómo se educaba a los estudiantes durante su mandato. Fidel Castro, presidente de Cuba, hizo lo mismo. Aquí, cuando el país crecía, nuestro gran maestro, Domingo Faustino Sarmiento, después de su primera presidencia, no dudó en aceptar el puesto de Director General de Escuelas: para él no era menos ese cargo.

El jueves, las autoridades educativas de la provincia de Buenos Aires, y del país, todos un poco más o un poco menos en la misma historia, dieron otro paso en la destrucción de la educación pública: no salvan ni a los chicos de la mentira.

En un igualar para abajo ininterrumpido desde hace más de tres décadas, los forman en el convencimiento de que todo se les va a dar en su vida, en que todo puede asociar una excusa para zafar, en que lo mejor y lo peor no miden distinto, en que su futuro será tan fácil como la escuela.

Los maestros, no dan la señal de peligro, están más preocupados en defender sus derechos que en cumplir las obligaciones de preparar a los chicos para la vida. Los padres aceptan. El ámbito de la escuela torció de la educación a la asistencia, de la exigencia a pasar el rato.

Tomás ve desfilar la ciudad desde la ventanilla del vagón. Ya no quiere bajar la vista al diario y sus títulos. Pero putea duro para su adentro. Si pudiera ir para atrás para volver a la escuela, a la escuela para aprender… 

A él ya le había resultado fácil ser alumno. Su familia estaba en lo suyo, la escuela no lo preparó para la vida. Y la vida, a poco de abandonar la escuela, le empezó a mostrar que no es fácil, que no es como se lo hicieron creer de mentira.

A Tomás, al final, lo corrigió la cárcel. ¡Araca! ¡La gayola!

A otros muchos que les pintaron de chico la vida fácil como a él, no, y les fue todavía peor.

Viernes y termina el horario de laburo en la herrería de Barracas. Pero hay que terminar el inmenso ventanal en el que trabaja Tomás, al otro día lo vienen a buscar para la colocación. El patrón le pidió que se quedara hasta terminar, que corrían pagas las horas extras necesarias hasta la finalización del trabajo.

Los otros muchachos empezaron a guardar las rudas herramientas en el cajón del banco de laburo y alguno de ellos, lo advirtió: -Tomás, aprovechá hoy para quedarte, dentro de unos días no vamos a poder irnos más tarde. Anunciaron que levantan la Policía Federal de Barracas, así que andar de noche y esperar un colectivo por acá, si ya te hace fruncir por los chorros, te imaginás con menos polis. Se nos acaban las horas extras Tomás… Habrá que irse antes que se haga de noche… o jugársela para que los muchachos no te dejen sin mochila, zapatillas y campera.

Tomás sonríe con todos y sigue tratando de corregir la falsa escuadra que encontró en uno de los fornidos ángulos de la pieza de fierro: corregir estas cosas… si con la cancha no se pudo, el martillo es el último remedio… qué va a hacer…

Los compañeros ya se fueron a lavar y a cambiarse para dejar el taller hasta el lunes. Su casa los espera. Sólo, en medio del galpón que es la herrería, mientras trabaja Tomás piensa en lo que le dijeron…, que van a sacar a la Federal del barrio, que sí, que se acaban las horas extras… que va a estar peor la calle…

Aunque Tomás lo piensa distinto de sus compañeros, lo piensa más feo, lo calcula como sabedor, como quien conoce a lo que hay del otro lado del mostrador. Él, que por sus travesuras de otro tiempo supo de la gayola y de engayolados, se imagina la escena allá en lo que conoció como  Planta II de Villa Devoto, a la que hoy le pusieron un nombre más neutro y también más cínico: módulo le dicen ahora al edificio que concentra cuatro pabellones de detención con ochenta presos cada uno todos juntos.

Y Tomás se imagina lo que empezó a pasar desde el mismo momento que las radios y la televisión llevaron a los pabellones de todas las tumbas, la noticia de que quedarían zonas casi liberadas de la capital federal. Empezó a pasar que la ranchada carcelaria está de fiesta. De festejo para celebrar por los cumpas que están en libertad. Los ven ya afilando las púas y aceitando los fierros esperando que los de arriba pianten a la gorra.

Sí, esta noche correrá “pajarito” en los pabellones de las cárceles para celebrar. Si habrá visto preparar ese alcohol duro, ordinario, que pega fuerte para hacer olvidar un poco a la reja. Se carga un bidón de cáscaras de naranja o mandarina, mucha agua para cubrir y un poco de levadura para que todo fermente. Después llevar el cóctel a una ventana donde el sol le pegue fuerte durante no menos de dos semanas. Ahí estará listo. Le han dicho que ahora algunos lo espesan: le meten pastillas de Rohipnol y entonces se olvidan de la reja por bastante tiempo más…

Desde esta noche va a correr “pajarito” en los pabellones tumberos celebrando que rajan a la gorra. Y Tomás, larga la carcajada… él se va a quedar sin horas extras y la lleva livianita, la gente se va a quedar sin poder salir de casa.

-Fotografía: fachada de la estación de ferrocarril Villa Lugano-.

Este "trago de Tomás" fue emitido en el programa "Tomás Buenos Aires" del sábado último, por la AM 830 Radio Del Pueblo

Cambió la cocina argentina y la transformó en un show que sorprendió y retuvo a la gente frente a la pantalla de tevé por la simpatía y el chamuyo entrador y divertido del cocinero-conductor, el "Gato" Dumas. Por supuesto también por las delicias, bien condimentadas y bien regadas, que preparaba. También, por supuesto, por las épicas aunque disimuladas curdas que se agarraba con su ayudante Calabrese, al cocinar para la televisión.

En cocina porteña se puede hablar de un antes y un después del "Gato". Hombre de mundo, culto, vivo, cabrón, a veces extremo. Dejó la pintura y escultura por el cucharón y las ollas. Cocinero de lujo y empresario afirmó que “cuánto más efímera la obra de un cocinero, más lograda está. Si te ofrezco un plato con el color de una pintura, el volumen de una escultura y un aroma irresistible, lo vas a devorar en treinta segundos". Detestó los platos preparados para exposición y los hechos con animales salvajes; también el esnobismo para hablar de los vinos.

En su casa siempre se comió muy bien y con cocineras, tradición heredada de su abuelo. Sólo reconoció un maestro en Londres, Carrier y una herencia gastronómica, la de ese abuelo el escultor Lagos, un bon vivant que preparaba platos de atelier en su taller parisino para Picasso y Lorca, entre otros.  A Carrier le compró las recetas modernas, fáciles y ricas. Lo describió como “un tipo raro, buen mozo, homosexual, hijo de francés y americana” que fue con frecuencia el primero en la cocina de su época. Inventó el menú ejecutivo, “yo lo copié y lo traje a la Argentina. Le puse menú del mediodía, en 1969”, contó Dumas.

Hijo único de un arquitecto que dedicaba su tiempo libre a la Asociación Argentina de Tenis y de una francesa, fue criado con mucho dinero y pocas prohibiciones. Con su primera mujer, de familia irlandesa, Lala Snee, tuvo cuatro hijos, tres de ellos discapacitados, viven en Oxford. Ella lo abandonó para irse con su mejor amigo y al Gato lo perforó la primera gran tristeza de su vida.

Hombre de al pan, pan, y al vino, vino en lo cotidiano, se resignó a dejar de pelearle al destino: "he tenido enormes tristezas en mi vida. Son penas que continúan", se quejó. "Cuando creía en Dios le reclamaba ¿por qué siempre a mí, con tanta puntería?" Hasta que cortó la relación: "el año pasado, fue el tope, ahí dejé de plantearme si Dios existe o no. Dios existe -dije-, pero no es una persona buena".

Con Mariana Gassó, 27 años más joven y con fertilización in vitro, ella quedó embarazada de trillizos. A los seis meses la ilusión se hizo pedazos. "¿Por qué? -preguntó el ´Gato´-. Nuestra vida ya había cambiado... y en 24 horas, tuvieron que sacarle los trillizos. Dios se las tomó conmigo y ya no quiero saber nada. "No me interesa más –insistió Dumas-. Me doy cuenta que estoy solo en el mundo". Incluyó a las personas "no te ayuda nadie. La fuerza la tenés que tener adentro. Si un amigo trata de consolarte, es peor. Tenés que salir vos por tu propia fuerza. Tu coraza sos vos. Si no te levantás vos, no te levanta nadie".

De su oficio sentenció que "los cocineros de hoy sólo se preocupan por hacer una obra de museo y terminan olvidándose del sabor. Yo, en cambio, digo: "no nos preocupemos tanto por la decoración del plato y pongámosle más de sabor y aroma, que es una decoración para las barrigas". Toda una provocación esta de Dumas en tiempos de comidas light.

Contraanorexia
El Gato broncaba contra la moda de paladares anoréxicos y mandíbulas condenadas a triturar zanahorias –y eso que no llegó a conocer de la soja-. "Cuando la gente va a comer a un restaurante y paga, quiere salir pipón; quiere salir gordito y rodando. Si van a un restaurante, que coman. Si quieren comer "Gato" Dumas, que coman. Si no, que vayan a un restaurante naturista o que se queden en sus casas comiendo arroz integral". Y el enojo le enciende la lengua: "médicos me han propuesto hacer recetas para enfermos del corazón. ¿Qué me vienen a pedir recetas para enfermos. ¡Que se ocupen ellos! Después de todo, yo me ocupo de que ellos ganen plata haciendo bajar de peso a la gente a la que yo hago engordar".

Sostuvo que hay una cocina argentina y es una fusión que se dio naturalmente, mezcla de europea y sudamericana.

Su primer restorán, “La Chimère” se pensó para restorán. Nadie se preocupaba por la luz, y las mujeres no van a un restaurante muy luminoso porque no se sienten ni cómodas ni lindas; si no pongo un baño bueno, tampoco van. Yo acorté las cartas. Tenía diez platos que iba cambiando. Nada que ver con ese horror que se llama cocina internacional, con menús infinitos. Yo cambié todo eso y contraté a un catalán Juan Brualia, muy mezquino: trabajaba de espalda para no mostrar pero me la arreglaba y lo espiaba.

Afirmó que "la cocina de hoy se divide en dos segmentos, uno es la cocina para comer, del placer. La otra cocina es para el museo de arte decorativo o para un concurso. Los que trabajan para un museo decorativo, pueden ser magníficos, pero si los platos no son ricos, es inútil. Lo que quiero es comer. Siento un placer enorme por los sabores, los aromas, los perfumes, las texturas. No en cuatro gotitas, sino en una salsera al costado" aclaró.

"Tuve la mala suerte de trabajar en Nairobi -siguió-y comer cebra, león, elefante y muslo de jirafa por cláusulas contractuales, me costó mucho comerlos. Hoy no cocino ni como animales salvajes. Como cosas de criaderos. No voy a matar nada, como lo que tengo muerto y de criadero".

Sobre los vinos, una de sus especialidades, para su gusto eligió "los blancos, jóvenes. Y no me interesa el Malbec, me parece demasiado carnoso, Prefiero un Merlot, un Malbec me vence y yo quiero vencer al vino. Merlot, por favor.Si es posible un Petrus, que es un Merlot. No creo en la historia de las modas. Los vinos son sublimes. Yo dije hace muchos años que el Syrah se iba a poner de moda. Los vinos son demasiado sublimes para hacerlos pelear".

Su premisa básica afirmó: “la cocina debe dar un inmenso placer”. Justo para él que le gustó todo para comer menos la lengua y el pepino. “La lengua porque no me gusta la textura, del pepino el sabor".

Fue el Río Pequeño, Río de los Querandíes, Río Chuelo, Río de Buenos Aires a lo largo de su historia. Río meandroso, rebuscado de curvas, que llega al de la Plata a 80 kilómetros de nacer en Las Heras, provincia de Buenos Aires. Los arroyos Castro y Cobey se unen para formar, en el Paso de la Horqueta, el río Matanza, que así se llama hasta pasar el puente La Noria, cuando adopta el nombre por el que más se lo conoce, Riachuelo. 

Cuando se asentaron los primeros europeos cerca de sus márgenes, en 1536, el Riachuelo fue valle pantanoso, desolado y bravo. Se desbordaba con frecuencia, asolando sus alrededores de pastizales abundantes y pajas bravas. En las orillas se vio el sauce colorado, en la meseta los algarrobos, talas, espinillos, chañares, ceibos y, cada tanto, un ombú. Y los cardos.

Hubo sapos, ranas, culebras, víboras, alacranes, grillos, cucarachas, gorgojos, polillas, tábanos y mosquitos. Moscardones, moscas, gusanos, hormigas, langostas, mariposas, garrapatas.

La fauna grande la integraban el venado, el yaguareté, la nutria y, según el historiador Félix de Azara, convivían más de cuatrocientas especies de pájaros. Pero además murciélagos. En las lagunas se vieron cigüeñas y flamencos. Teros, chajá, martinetas, así como peludos y cuises que poblaban los llanos. El ñandú corría tranquilo por la meseta, solo corrido por los indígenas. Peces: mandubíes, pejerreyes, patíes, bogas y algún que otro dorado.

Los habitantes fueron los querandíes, cazadores a boleadoras y pescadores de ríos y lagunas. Al principio convivieron con los españoles hasta que se cansaron de sus exigencias. Los querandíes se fueron extinguiendo, vaya a saber cómo, o emigraron hacia la pampa.

Por los años 1500 el Riachuelo tenía una desembocadura con dos bocas. Una profunda, al norte, llamada del Pozo, y la boca al sur innavegable, más tarde se convertiría en una entrada natural cuando la norte se cegó. Ahora, dragada, es el acceso sur del puerto Buenos Aires.

Por mucho tiempo, la ribera sur permaneció despoblada por la amenaza de indiada. El primer asentamiento español se construyó en el gobierno de Hernandarias en 1607. Fue un fuerte denominado Guardia del Riachuelo, construido para rechazar las incursiones de corsarios.

El Riachuelo se cruzaba en balsas y canoas o se buscaban los vados, lo que en carreta demandaba mucho tiempo: por ejemplo el de la Noria, este último uno de los más transitados que se llamaba Paso de Zamora. Cruzar exigía atravesar extensos bajos y terrenos casi siempre inundados. El paso de Burgos fue el más utilizado por más directo a la ciudad y menos inundable. Se le conoció por Burgos y la postura más aceptada sobre su denominación es que refiere a un botero de ese apellido.

Puentes y obras
El 1º de diciembre de 1799 se inauguró el primer puente: fue sobre el paso de la Canoa en el Camino Real al Sud, actuales calles Montes de Oca en Capital y Ameghino, en Avellaneda. Lo construyó de madera el vecino Juan Gutiérrez Gálvez a cambio de una explotación por peaje de cinco años. El costo del peaje era de dos reales la carreta cargada, y un real por coche, calesa o carretón. Se le daba tarifa preferencial a los indios, mulatos y negros, que abonaban la mitad.

La historia de los puentes sobre el Riachuelo es la de reconstrucciones periódicas, obligadas por la guerra –invasiones- y las furiosas crecientes.

En 1800 se construyó el primer muelle de 35 metros de largo, las inundaciones y crecidas del río eran frecuentes y devastadoras. La última gran inundación del siglo se produce en 1884. Ellas se atenuaron sustancialmente con el dragado del río y su rectificación. El principal movimiento del Riachuelo se lo daba su puerto con innumerables industrias que se asentaron en sus orillas, sobre todo los varaderos y astilleros.

Por obra del ingeniero Luis A. Huergo, que lo convierte en una especie de prócer para la zona, se pudo abrir a embarcaciones de gran calado. Ensanchó y rectificó el Riachuelo, abrió desembocaduras y canales y construyó más muelles. Las obras  comenzaron el 9 de noviembre de 1876 y en 1883, el 25 de enero, entró un vapor atlántico al Riachuelo.

En contraste a su obra, una secretaria de Recursos Naturales de la Nación se comprometió a limpiarlo en 1000 días de los residuos y contaminantes que recibió durante cientos de años: una tomada más de pelo a la gente.

Noticias

      2016-11-24 20:18:14  

     "Trago amargo alcanzó el éxito el día de su estreno en 1925 con la letra de Julio Navarrine (1889-1966) y la música de Rafael Iriarte (1890-1961). ¡Esplendorosa época del tango-canción! “Lealmente, ´Trago amargo´ no era un tango de excepción, sino simplemente un tango exitoso. Su letra es de un tinte melodramático campero, de fácil sentimentalismo. La mejor virtud de su música era no alardear de ninguna: dejar que la opinión del oyente reafirmara su origen: ‘el tango de un guitarrero’. También queda dicho que era ´un sencillo y bien sonante tango´, según el sin par Francisco García Jiménez en su insoslayable libro ´Así nacieron los tangos´, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1980.

    Si reflexionamos acerca de los versos de Navarrine, quien junto a su hermano Alfredo fue un admirable propulsor de los primerísimos cuadros folclóricos teatrales –y autores ambos de sendos tangos muy celebrados por el público–, habrá que resaltar cómo se habían condicionado al tema musical merced a una especial puja de frases imperativas: “¡Arrímese al fogón, viejita, aquí a mi lado!/ ¡Ensille un cimarrón, para que dure largo! ¡Atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado!/ ¡Revuelva aquellas brasas y cebe bien amargo! ¡Alcance esa guitarra de cuerdas empolvadas,/ que tantas veces ella besó su diapasón!”.

    El tango tuvo su estreno en el porteñísimo teatro ‘Maipo’ durante una de las temporadas de ‘revistas’, a mitad de los años veinte del pasado siglo. ¡Quién vería a aquel gaucho melodramático, dirigiéndole toda la ristra de mandatos a la madre, reservándose para él, por toda faena, el empinarse el codo con la botella de caña! Y la pobre vieja –de acá para allá, como maleta de loco– sin saber si arrimarse al fogón, si ensillar el cimarrón, si atracarle la astilla al fuego y revolver las brasas, si alcanzarle la guitarra o arrancarle primero la cinta, si secarse las lágrimas, si volver a cebar al “amargo” o bien si –ya exhausta–, después de buscar un crespón para la guitarra, inclinarse, al fin, ante la Virgen…"

    En fin, sintetiza ahora Tomás, el Buenos Aires, sobre este tango: un "Trago Amargo"... ¡para la pobre vieja!,

    De paso: El músico Rafael Iriarte fue un laburante de la guitarra en el tango. Nacido en un barrio del sur porteño, su fogueo artístico se dio en los cafés con música de la calle Corrientes. Después, llegó el espaldarazo en los teatros ‘Nacional’ y ‘Apolo’, ‘Porteño’ y ‘Empire’. Iriarte acompañó a una galaxia de cancionistas y cantores como Saúl Salinas, Rosita Quiroga y Agustín Magaldi, también a Charlo, Ignacio Corsini y Libertad Lamarque. Por su inquietud y ojos vivos, a Iriarte lo apodaban ‘El rata’.

    -Fragmento de la nota de Isaac Otero en el sitio "Crónicas de la Inmigración", setiembre de 2016-


      2016-11-21 19:28:06  

    A Pablo Agri lo esperó un violín en la cuna y a los diez años le pidió a su papá que lo inscribiera en un conservatorio. Su papá fue, nada menos que el rosarino Antonio Agri, juntamente con Elvino Vardaro y Mario Franchini, los tres violinistas más importantes del tango.

    Destaca que hoy encuentra a "muchos jóvenes  buenos instrumentistas y compositores que toman el tango con la seriedad que merece y que siguen estudiando". En cambio, Pablo advierte que "no me gustan definitivamente las imitaciones, las orquestas que ´tocan como´, ¡eso no me gusta! Digo que hay que aprender todos los géneros pero no imitar a nadie" sentencia.

    Aclara que "empecé con la música clásica para diferenciarme de mi viejo... Nací en el 68, año que se estrenó la operita "María de Buenos Aires" de Piazzolla y mi viejo ya era muy popular. Pero sin duda lo mío es el tango desde la cuna, o antes de ella y, hasta hoy, mi mejor manera de expresarme es nuestra música". Tanto es así que tocó, por ejemplo, con Mariano Mores y Horacio Salgán pasando por Néstor Marconi, Susana Rinaldi y Osvaldo Berlingieri. Es integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1992, tomó clases con el maestro Szymsia Bajour; fue becado por la Fundación Antorchas para estudiar en el Conservatorio Edgard Varese, en Francia. En el 99 fue violín solista del show "Tango argentino" en Broadway (Nueva York).

    Este año fue el músico argentino que tocó por primera vez tango en vivo en una de las siete maravillas del mundo, los palacios de la Alhambra en Andalucía, España. Además, junto a sus compañeros formaron junto a la orquesta de la Casa Argentina en París, integrada por una belga, tres franceses, cuatro argentinos, una japonesa, un chino, y una violinista rusa, todos jóvenes. "Esto nos dice claramente que el tango es universal y se toca en todos los idiomas" reflexiona finalmente este también joven, que aporta un violín de conservatorio consagrado a la música que identifica al país.

    -Esta nota toma fragmentos de un reportaje realizado por el diario "La Capital" de Rosario-.


      2016-09-21 19:58:17  

    Sergio Pujol es joven, filósofo, docente y con varios libros en su haber, investiga a las danzas sociales y concedió hace unos días una nota al diario "La Izquierda" donde afirma que la década del ´20 marcó un antes y un después de la cultura argentina marcada decididamente por la eclosíon del tango. Aquí la nota:

    Comienza Pujol señalando que recien a mediados de los años ´20 "tenemos a Gardel con un porcentaje dominante de tangos en su repertorio; viene de cantar estilos, milongas. Canta en esos momentos foxtrot, shimmy, alguna que otra rumba.  Por lo tanto no se puede decir que el tango a principios de los 20 fuera el epítome de lo argentino y de lo nacional. Más bien se va ganando ese lugar. Las críticas que se hacen al tango hasta el año 30 inclusive, no son tanto acerca de su supuesto origen prostibulario, de mala vida o pecaminoso, sino que es una música que no representa la totalidad de la Argentina. Es una música de puerto que se ha consolidado a partir del aporte inmigratorio decisivo en el lenguaje, tanto en las letras, con la presencia del lunfardo, como en la música.

    Lo mismo pasa con el samba en Brasil, con el son en Cuba. Hay un momento en que estas músicas, muchas con una fuerte impronta afro, se convierten en emblemas nacionales. Eso pasa entre los 20 y los 30. Pasan de ser músicas orilleras, con una fuerte connotación de clase, a representar al país. En ese tránsito depuran su forma pero hay algo de la condición de clase que queda. Y en un momento explota.

    Durante el peronismo explotó. Cuando Alberto Castillo canta “Qué saben los pitucos, lamidos y sushetas...” está retrotrayendo la historia del tango 20 o 30 años. Lo que les está diciendo a sus bailarines, a los que bailan con su música , es “ojo, sepan de dónde vienen ustedes, no se dejen engrupir, el tango es una danza de salón pero ojo que venimos de las orillas”. Es interesante cómo, en algún sentido, al tango nunca se lo domestica del todo.

    "En los ´20 el tango se come todo"

     A la vez los años 20 son la clausura de una época ahí ya nadie baila polka o mazurca muy populares en 1880 y 1890. En los 20, el tango se come todo. Se come esas danzas. No al jazz. Y en parte se las come, creo yo, porque aparece el tango canción. Si no hubiera aparecido, tal vez hubiéramos tenido todavía ese repertorio "variopinto" de danzas. 

    Además están los hijos de los inmigrantes para los años 20, que son más tangueros que los padres en muchos casos. Las historias de vida de esa generación, la de Piana, o la de De Caro, que era un poquito más grande, casi todas están marcadas por la brecha generacional.

    El muchacho que quiere formar una bandita de rock en los 60 tiene muchas similitudes con el muchacho que quiere tocar tango en los 20. Pero incluso el corte es más violento en los 20. Porque la familia en los años 60 ya no es tan autoritaria como la familia en los 20. Yo no conozco historias de hijos que hayan dejado de hablar con sus padres veinte años por querer formar una banda de rock. 

    Ya forma parte un poco del relato romántico del tango: el reencuentro del padre con el hijo consagrado, tocando tango con una orquesta de noventa profesores. Lo vemos en Canaro, en De Caro. La “gran orquesta”. Quizás el último representante de esa ambición clasicista en términos musicales sea Mariano Mores. Cuando lo entrevisté para el libro de Discépolo, Mores decía “sí, quise llevar el tango a un nivel superior, siempre quise elevar el tango”. Muchos de esos maestros podrían haberse dedicado tranquilamente a la música académica.

    En los 20 y 30 es muy fuerte el sinfonismo tanguero. En parte, por influencia de la música académica. En el jazz también se da con Paul Whiteman, eso de redimir la música orillera vistiéndola con las mejores galas. La música clásica es la gran música. En las entrevistas a los tangueros de esa época se ve que estaba la gran música y la música popular. El epígrafe que utilicé para el libro Cien años de música argentina es de Julio de Caro y dice “Mi deseo era que los conocimientos que había adquirido en el conservatorio se amoldaran a las emociones que había recibido en la calle”.

    ¿Cómo hacer para convertir la emoción de la calle en una música artística. No una música que sólo se baila, que acompaña las labores de los laburantes del Mercado de Abasto, que enamora a las chicas en su casa con la vitrola, sino una música que tenga un valor artístico sin olvidar esa emoción y ese arraigo?

     Rodolfo Valentino
    Con Rodolfo Valentino se afirma el star system y el latin lover. Que van a tener una prolífica trayectoria en la cultura de masas internacional. Efectivamente, los estrenos de Valentino causaban furor. No sólo en los varones, sobre todo en las mujeres. Hay un ídolo que atrae a las mujeres, que perturba a los varones, que genera incomodidad. Valentino baila tango, a su manera. Nosotros diríamos que lo hace “mal”. Pero, a la manera Valentino, lo baila y lo promociona a nivel mundial. Los argentinos de esta época son hijos de Valentino.

    La sexualidad en los años 20 también explota. Las flappers americanas con el cabello corto se suben el ruedo de las polleras. Las mujeres empiezan a tomar whisky, empiezan a fumar, en algunos países a votar. Esta revolución de las costumbres femeninas, del lugar de la mujer en la sociedad, de alguna manera está traccionada por artefactos culturales, y las películas de Valentino evidentemente cumplen un rol importante. 

     Si no se hubiera dado la tangomanía en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, si los criollos de Argentina no hubieran “hecho la América” en Europa y Estados Unidos dando clases de tango y no se hubiera producido esa expansión, Valentino hubiera bailado otro ritmo en la película.


      2016-09-16 04:12:05  

    Cristian Palomo es el campeón mundial de tango pista, coronado en el Festival y Mundial 2016 en Buenos Aires. En la danza comenzó por el folclore que bailló en la escuela para luego cantarlos en las peñas más cercanas. Hasta que conoció el tango y lo demás se transformó en entrañable recuerdo.

    “Argentina es la capital mundial del tango -afirma Cristian-, donde países de todo el mundo vienen a competir. Acá pocos saben que en otros países un festival lleva más de dos mil personas, pero no hay prensa de lo que pasa para que la gente se entere. Al tango la cultura no le da bolilla.

    “Buenos Aires tiene su encanto, tiene su magia, pararse en un cafecito y mirar por la ventana mientras hablas de fútbol. Todo es tango en Buenos Aires, pero se está perdiendo porque no hay apoyo a esta cultura. Veo pobre y mal al tango por estos tiempos en Argentina. Hay muchas casas de tango que están conectadas con las agencias de turismo para poder subsistir y otras van cerrando” comenta el bailarín.

     Si bien la idea de dedicarse al baile siempre estuvo presente, su primer contacto con el  tango “le voló la cabeza” y empezó a prepararse tomando clases y metiéndose en el circuito milonguero, reemplazando cada vez más horas en su lubricentro que al poco tiempo decidió cerrar porque no era feliz ahí y si lo sería bailando: “no había tenido la valentía de jugarme, pero dije: lo hago ahora o nunca".

    El primer abrazo a la milonga fue hace cuatro años cuando conoció a Melisa Sacchi su pareja de baile, con la que generó una conexión que los llevó a ganar el Metropolitano y el subcampeonato mundial el año pasado, en la antesala de lo que fue su consagración semanas atrás en una performance sentida y prolija. “Con Meli venimos trabajando hace cuatro años muy fuerte y yo con un abrazo sé cuando está triste, cuando está alegre, cuando quiere bailar, cuando no quiere bailar. Hay una energía continua. Si los dos nos abrazamos es porque tenemos ganas de bailar, ya hay un deseo; sumado a la complicidad que tiene ese abrazo; a la magia y el encanto que tiene el tango que genera un ambiente”, señala Cristian.

    Admira los bailarines con mucha presencia como Juan Corvalán y Juan Pablo Horvath de Forever Tango, a los artistas que dejan el alma en lo que hacen: su interpretación, como la de Adrián Guida en la orquesta de Pugliese y Carlos Gari de la de Leopoldo Federico. Y pensado en otros se define él, él y su pareja, tomando estas cualidades de las que habla.

    Para los dos el tango es una pasión, un entretenimiento, y un medio de vida que se resume en distintas presentaciones y participaciones estables, aquí y en el exterior, que con el campeonato ganado se multiplicarán. De hecho ya piensan en terminar los tres últimos meses del año en Asia y en empezar los tres primeros del siguiente en Europa, cuestiones que dejaron de ser proyectos y se transformaron en realidad.

    Si bien Cristian sostiene que si uno vive de lo que le gusta, no es trabajar; reconoce que tanto empezar como mantenerse en el sendero artístico es complejo y que naturalmente termina siendo el exterior el lugar para muchos maestros y para todos los profesionales con aspiraciones y ansias de tranquilidad económica.

     

     


      2016-09-13 17:22:29  

    Con la presencia del jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta y del ministro de cultura, Angel Mahler, al que siguió un concierto que reunió en la Usina del Arte al violinista Fabián Bertero junto a cuatro vocalistas de reconocida trayectoria como Hugo Marcel, Chico Novarro, Néstor Fabián y Carlos Paiva, comenzó una nueva edición del Festival Mundial de Tango de la ciudad de Buenos Aires.

    La cita de tango porteña, convertida en el principal festival de la ciudad por convocatoria y repercusiones y el encuentro tanguero número uno del mundo, comprende un festival puramente musical y un Mundial de baile en las categorías salón y escenario, con finales en el Luna Park.

    El Festival y Mundial, que este año estrena nuevo director artístico en la figura del presidente de la Academia Nacional del Tango, Gabriel Soria, se extenderá en esta nueva edición a 42 sedes y diversas milongas, abarcando toda la geografía de la ciudad, hasta el próximo miércoles 31 de agosto.

    Más de 140 parejas extranjeras, de procedencias tan diversas como el lejano Oriente, Europa central, América del Sur y Centroamérica, junto a 400 binomios locales, tomarán parte de las competencias de baile, que ofrecerá sus rondas finales en el Luna Park el 30 y 31 de agosto, con María Graña y Esteban Morgado, junto a Franco Luciani, tocando en vivo el primer día para la ronda definitoria de Tango Salón; y a la orquesta El Arranque con Kevin Johansen durante el segundo, para la final de Tango Escenario.

    "Varios ejes confluyeron este año para pensar el festival, uno fue la diversidad del mundo musical de Horacio Salgán, que este año cumplió 100 años y que tendrá un homenaje a través de conciertos que recorren su obra desde disintas vertientes e incluso miradas musicales como el jazz, con artistas como Paula Schocron y Francisco Lo Vuolo; el folclore con Hilda Herrera o el tango mismo, con músicos como Cristian Zárate y Nicolás Ledesma", destacó Gabriel Soria en charla con Télam.

    El Director Artístico del festival señaló también que otro de los ejes que recorre esta edición es "el cruce y la mezcla de generaciones, que es una de las marcas del tango que se hace hoy en Buenos Aires y uno de los signos más alentadores de su permanencia y vitalidad".

    "También hay un homenaje al tango canción y los cantores, hecho que se pone de manifiesto en la gala de apertura del festival, que está en consonancia con los 100 años de la creación de "Mi noche triste" (considerado el primer tango canción), que Pascual Contursi compuso en 1916 y Gardel grabó en 1917", destacó Soria.

    "Es alentador que el festival pueda mostrar este panorama del tango donde los grandes maestros, algunos de 80 o 70 años incorporan en sus propios conjuntos jóvenes que a veces no tienen ni 20 años, como el caso de la orquesta de Ernesto Franco, un bandoneonista de 87 años cuyo cantante tiene menos de 20, y que con mayor o menor rango se repite en casi todas las formaciones orquestales".

    Soria destacó que a comienzos de los 90 lentamente la juventud volvió a volcarse al tango, primero a través del baile y luego de los instrumentistas y que en la actualidad "estamos en el momento de mayor explosión de toda esta nueva generación que está creando, tocando e, incluso, componiendo, un área no menor que es, quizás, la másdifícil".

    Maestros como Walter Ríos, Daniel Binelli, Néstor Marconi, José Colángelo y Raúl Garello ofrecerán conciertos en la Usina del Arte en los que estarán tocando sus propias composiciones, en uno de los momentos importantes del festival, que este año suma clínicas a cargo de figuras destacadas.

    "Las clínicas se dan por primera vez y son encuentros con grandes maestros que vivieron de primera mano distintas cuestiones relativas a la historia del tango que te las cuentan en persona", destaca Soria, y cuenta que Raúl Garello dará una sobre orquestaciones y arreglos; Atilio Stampone sobre el modo como fue concibiendo su obra; Amelita Baltar sobre canto; Horacio Avilano sobre guitarra y José Colángelo sobre estilo.

    "Son tipos de inmensa trayectoria que estuvieron ahí y te entregan información imposible de conocer si no es a través de ellos de primera mano", destaca Soria.

    En otro de sus momentos destacados, el festival contará con dos rescates históricos, uno de ellos dedicado a la orquesta del 46 de Astor Piazzolla, su primera típica, a 60 años de su debut y con dirección del bandoneonista Daniel Binelli. Aunque los conciertos principales se desarrollarán con entrada libre y gratuita en la Usina del Arte, del barrio de La Boca, el festival tendrá 42 sedes alternativas, que abarcan toda la geografía de la ciudad y que incluye lugares como el Anfiteatro Eva Perón de Parque Centenario, el Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza, el Espacio Cultural Adán Buenosayres de Parque Chacabuco, el bar La Academia, el Polideportivo de Villa Lugano, la esquina Homero Manzi de San Juan y Boedo, y diez milongas.

    Hacia el final y en otro de los momentos cumbre de esta edición se desarrollará la presentación de la operita "María de Buenos Aires" en el Colón el lunes 29 a las 20, la primera que se realiza en el máximo coliseo argentino de esta obra de Piazzolla-Ferrer creada en 1968.

    El Sexteto Mayor, las orquestas de Nicolás Ledesma, Víctor Lavallén y la Escuela Emilio Balcarce, junto con el dúo Mainetti-Angeleri, Bernardo Baraj, Patricia Barone, Raúl Lavié y Antonio Tarragó Ros son otros de los artistas que participarán del festival.

    Todos los conciertos serán todos con entrada libre y gratuita.

    Fuente: Télam