"A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y como el aire."
Jorge Luis Borges en "Fundación Mítica de Buenos Aires"

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Del escriba

Letras de la ciudad

Federico Manuel Peralta Ramos creó la religión “Gánica” y vendió a la vedette Egle Martin la réplica exacta de un buzón: como autor aseguraba que ese acto “respondía al inconsciente colectivo del país”.

Aristócrata de más de cien kilos, ojos celestes y trajes cruzados que proclamó la necesidad de “vivir en arte”,  decía que era “un estudioso de la noche”, en la que frecuentó como pocos las mujeres alegres que lo alejaban de su raíz aristocrática. Y durante los días de su vida, el Florida Garden, la Galería del Este, Las Violetas, la Rambla, lo alojaron entre tazas de café. Nada le gustó más que una buena charla. “Una vez subió a un taxi y pidió andar sin rumbo… le explicó al asombrado chofer, quería ver qué conversación surgía”.

Imposible de ser encasillado, fue un pensador de café que parecía comprender los misterios del mundo. De esto a creerse un guía espiritual del universo, sólo hubo un paso: fundó la religión Gánica, que básicamente consistía en “hacer siempre lo que uno tiene ganas”, con mandamientos que ordenaron “creer en el gran despelote universal”, “no mandar” y “no endiosar”.

Cuentan que por una pelea por quién comía más huevos duros en la Galería del Este, Federico se enojó con su cómplice mayor Marta Minujin. “Voy a dejar de alimentarla metafísicamente”, sentenció y nunca más le habló.

Federico hizo del gesto artístico su marca registrada, sostiene María Gainza que desnudó su personalidad. No se ruborizó al afirmar que el arte, tarde o temprano, se disolvería en la vida social. En 1964 expuso en la galería Witcomb cuadros tan grandes que no pasaban la puerta de la galería. Los serruchó al medio, juntó los trozos, los colgó y los expuso así nomás. Estaban hechos de gruesas capas de pintura: se derritieron como helados sobre el piso. Federico sonrió: consideró que ese enchastre no se apartaba de lo artístico.

En los años sesenta, en sintonía con Europa y Estados Unidos, la Argentina rompió preconceptos del arte y el instituto Di Tella fue la sede de ese quiebre. Federico Peralta Ramos nadó como pez en el agua en ese ambiente. Aclaró que no debían esperar de él grandes pinturas de caballete y si, en cambio, fenomenales episodios estéticos.

Así, sin un mango, alzó la mano triunfadora en un remate de la Sociedad Rural Argentina, para comprar un toro gran campeón. Pensaba exponerlo en el hall de Di Tella, con un auto Fórmula 3 y un caballo pura sangre. Se hizo internar en un neuropsiquiátrico para zafar del juicio.

En 1968 le concedieron la beca Guggenheim para que produjera arte. Se la gastó en una cena para sus amigos en el hotel Alvear: “Leonardo pintó La última cena, yo la di”, proclamó. Los de la beca, norteamericanos, indignados, le pidieron una explicación, la envió en una carta con una finísima ironía: “una organización de un país que ha llegado a la Luna, que tenga la limitación de no comprender y valorizar la invención y la gran creación que ha sido la forma en que yo gasté el dinero de la beca, me sumerge en un mundo de desconcierto y asombro. Devolver los tres mil dólares que Uds. me piden sería no creer en mi actitud, por lo tanto he decidido no devolverlos. Esperando que estas líneas sean interpretadas con temperamento artístico, saludo a Uds. muy atentamente, Federico Manuel Peralta Ramos”.
Dicen los amigos de Federico que esa carta, que hoy cuelga enmarcada en las oficinas de la Fundación, decidió que para siempre la Guggenheim cambiara su actitud y nunca más pidiera rendición de cuentas por el uso del dinero de su beca.

Con Tato Bores llegó en 1969 a la televisión con sus gags surrealistas. Fue el creador del humor absurdo que luego consumó Cha Cha Cha. Federico interrumpía los monólogos de Tato para recitar o para anunciar seriamente que se aproximaba “el fin de hoy”.

En 1974 cumplió el sueño de toda una sociedad al venderle a la vedette Egle Martin una réplica exacta de un buzón, lo que según palabras del autor “respondía al inconsciente colectivo del país”.

“Mis obras no son chistes. En otro lugar me tendrían respeto, pero acá me tildan de loquito”, se quejaba sobre todo a su clase social a la que molestaron sus verdades: “yo abrí una ventana para que saliera el mal olor y ellos nunca me lo perdonaron”.

"Federiquito”nació el 29 de enero de 1939 en Mar del Plata, la ciudad que en 1874 había fundado su tatarabuelo don Patricio Peralta Ramos. Escribía sus frases célebres sobre la pared en la casa de avenida Alvear y Parera. Nuevos dueños –aunque coleccionistas de arte– repintaron el cuarto y el mural se perdió para siempre.

“Serás lo que te tocó ser y dejate de joder”, fue otra de sus frases, que dejaban al costado las hazañas de otros,decía: “Lo que no está adentro tuyo, no es tuyo”.

En 1992, un nada loco paro cardíaco se aseguró que Federico no hiciera más travesuras.

Tomás, llega caminando tangamente a la radio. Es sábado, día del invierno, mañana se dará la noche más extendida del año. El sol se aletargó, los árboles se resignan desvestidos de hojas, el frío tapiza la ciudad… y el frío convoca a la charla casera, al mate con facturas, a la cena familiar o entre amigos… Este invierno todavía más… el Mundial junta gente delante de las pantallas, vestidos de celeste y blanco sus gritos y sus emociones. Dame otro mate que me toca a mí…

Tomás llegó a la radio más argentino y más porteño que nunca, la Selección volvió a ganar y clasificó. Hecho. Messi, el necesario, el que puede cambiar la historia. Y punto seguido porque no es todo en el Mundial, Inglaterra, de una, está volviendo a su casa… ¡Qué cosa rara! Pero para el argentino medio el inglés es el pirata y siempre le quiere ganar… o quiere que pierda… Mirá que hicieron cosas en el país los ingleses, que todavía están en pie, los ferrocarriles, el subte, construcciones…, pensados como obras para más de cien años…,  pero, qué se yo, también estamos convencidos que ningún otro país exprimió a la Argentina como Inglaterra o Inca la Perra, como la nombró Fierro. Además está Malvinas… imperdonable. Sí, para el argentino como Tomás, muchacho de tablón en la cancha todo nacional y popular, el inglés es pirata y le queremos ganar…

Más todavía cuando todavía no se acalla la marcha de la Bandera. Ayer, 20 de junio, fue su día… ¡Qué linda la celeste y blanca con el sol en el medio! Nos trae a Belgrano a la mente… ¡Deberías decir al corazón Tomás!

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, tremendo prócer. Un tipo de guita, de la alta sociedad, un niño bien que se calzó el uniforme para hacer lo que tenía que hacer un varón en su época: montar un caballo para pelear en todo el norte al invasor… Qué tremendo prócer, tan grande que los jujeños dejaron todo, pero todo, para seguirlo en el éxodo… si lo pensás es casi increíble esta cruzada histórica. Belgrano, un niño bien que murió sufriendo horribles dolores de cáncer en el hígado un 20 de junio a las siete de la mañana, mismo día que los porteños dirimían politiquería y cambiaron tres gobiernos… ¡Cómo somos eh…! Al funeral asistieron muy pocos, entre ellos el doctor Joseph Redhead, a quien Belgrano le pagó con su reloj porque no tenía plata para pagarle los honorarios. Su lápida, fue el mármol de una cómoda de su hermano. No hubo para más.

Ah…! El reloj que le dio a su médico horas antes de morirse, una reliquia nacional, fue afanado del Museo Histórico Nacional a mediados de 2007 y nunca se recuperó… que bronca!! Perdón general, perdón…

Angélica riega las plantas de su casa en Flores, ni loca se queda esta noche a mirar tele. A empilcharse y rajar con algunas amigas al centro. Habrá pizza y fainá y, quien te dice, por ahí milonga… Fabián se resiste a que esa conexión eléctrica que no funciona le gane: él hace de todo en la casa para que su gente esté bien… así que conexión… no te resistas… La abuela Rosa, prepara su torta de chocolate, dulce de leche y una capita de crema para la noche… La vendrá a buscar su hijo Néstor, su nuera, Marina, cumple años y la torta es para ella. Tomás sonríe, recuerda esa pregunta sobre qué quiere decir la palabra nuera… y… nu era pa’ mi hijo…

Tomás llegó, como siempre… caminando tangamente a la radio.

Este relato se difundió el último sábado desde las 17 en la versión radial de "Tomás Buenos Aires" por la AM 830 Radio Del Pueblo. 

Frecuentó dos boliches a cada lado del Puente Alsina, cuenta el mito. Del lado de capital el boliche fue la pulpería “La Blanqueada”, lugar de ambiente espeso que mezcló hombres de a caballo con guapos de ciudad y que el paso del tiempo convirtió en despacho de muzza y fainá. Del lado de la provincia, a la bajada del Puente Alsina, el estaño fue el de la “La chancha negra”, un bodegón milonguero donde, además de bailar, los parroquianos se la jugaban en riñas de gallo.

Al “Tigre Millán” lo pintan, lo pinta el tango que lo rescata de la espiral del tiempo, como “Picao de viruela, bastante morocho, encrespao el pelo lo mismo que mota, un hondo barbijo a su cara rota, le daba un aspecto de taita matón”.

Quienes son capaces de reconstruir su vida lo ponen en Puente Alsina en la primera década del 1900. Llegado desde Entre Ríos, trabajó de faenador en el frigorífico Anglo, en la bajada del Puente Pueyrredón, junto a la avenida Hipólito Yrigoyen, en Avellaneda.

Se cuenta que Millán se daba, compartía, con los milongueros de su época: Francisco “El tuerto” Riente y “El zurdo” Ramos, con los que frecuentó los salones de baile de Barracas al Sur, es decir, el lado provincia del curso del Riachuelo.

Las voces dijeron que en uno de esos lugares Millán se emberretinó en bailar con una mujer de las que trabajaban en esos tugurios bravos, y de las que cobraban por cada pieza bailada y vaya a saber qué alguna otra cosa más. Y Millán la persiguió bailando, una pieza y otra y otra.

Fue el momento en que al malevo Millán se le cruzó el destino tan malevo como él. La mujer, cuentan, era amante de un comisario –con jurisdicción en Pompeya y por lo tanto del otro lado del Riachuelo- y esa mujer rechazaba al “El Tigre”. Que siguió tras ella. La mujer fue más allá: convenció al policía de que Millán merecía una paliza flor.

Según la historia, dos matones de civil enviados por el comisario y armados lo esperaron a la vera del Puente Alsina, en el lado de la provincia. Millán, los enfrentó a cuchillo. Sus atacantes no estaban para respetar códigos y directamente lo mataron: “Pobre Tigre que una noche en Puente Alsina, dos cobardes lo mataron a traición”, dice la letra que Francisco Canaro compuso en 1934 para evocarlo como alguien “fatalmente metido con la mujer que adoró, nunca fue correspondido y ella al fin lo traicionó”.

La leyenda de este malevo no se consumió con su muerte y no sólo el tango de Canaro lo rescata del olvido. También, justo allí, en esa bajada del Puente Alsina, extendiendo un capítulo más la leyenda, en setiembre del año pasado se inauguró el “Monumento al Malevo” que fue asesinado por un capricho de mujer.

De ocho metros de alto, fue construido en aluminio por el escultor José Perera, un madrileño nacido en 1948, pero que desde años vive en Valentín Alsina, partido de Lanús, donde exhibe sus trabajos. Las obras de Perera están hechas de chapa batida, modelada a martillazos en frío y con uso de soldadura autógena.

El “tigre” Millán, él o muchos que vivieron como él, son también personajes de Buenos Aires, de otra época, de una época sobre la cual creció la ciudad.

Esta historia de Buenos Aires, se contó el sábado último desde las 17, durante la emisión de "Tomás Buenos Aires" por la AM 830 Radio Del Pueblo.

Vivió 100 años, hasta el 12 de mayo de 1986, luchó contra la incomprensión de la mujer para lo que le alcanzó la vida y contra la presión política que somete a la gente, para lo que no le alcanzó.

Sin creencia religiosa puntualizó que "me hubiera enamorado de Cristo antes que de Buda: Cristo era mucho más buen mozo". Nunca se pintó, ni se tiñó el pelo, ni se hizo ropa a medida, nunca anduvo a la moda. Sostuvo en cambio que “nada se construye sobre la mentira”.

Dijo creer "en un socialismo basado sobre la educación, la única y verdadera forma de liberación, y capaz de mejorar la naturaleza humana. Me dicen que es una utopía. Mentira. Sólo exige honestidad, tanto económica como de conducta”, sentenció.

"El feminismo que quiero no es un feminismo contra el hombre sino con el hombre. Los dos deben liberarse juntos..." lanzó con 33 años al fundar la Unión Feminista Nacional con Julia García Games. Y a los 39 se casó con Juan Bautista Justo (1865-1928), fundador del Partido Socialista Obrero.

Habló inglés, francés, alemán y castellano; defendió a las madres solteras, luchó por el voto femenino y por mejores condiciones laborales para la mujer, también contra la trata y la prostitución. Dijo: "creo que no fracasé; los hombres tardan, pero aprenden...".

Su padre, el ebanista Armando Moreau y su madre, María Denanpont, fueron comuneros de París que huyeron de los prusianos a Londres donde nació Alicia en 1885. En el Normal 1 de Buenos Aires, a los 15 años asiste a las clases de un hombre severo y más que solemne, Hipólito Yrigoyen. A los 22 se probó contra las formas de resistencia y de discriminación, se inscribió en la Facultad de Medicina y a los 29 se recibe con diploma de honor: ya era la segunda médica del país.

Con tres hijos (Juan, Luis y Alicia), quedó viuda apenas cuatro años después y no volvió a casarse. Comentó  que “a los 43 años vivía 48 horas en 24: criaba a mis hijos, atendía mi consultorio de ginecóloga, leía, estudiaba, daba clases y conferencias a los obreros y militaba en el feminismo y en el socialismo. Dormir es un lujo para pocos, y yo no estaba entre esos pocos...”.

Las palabras revolución y socialismo la tientan influida por Emile Zola y sus denuncias: dice sentir que "fui socialista toda mi vida”. Lo fue, pero a su estilo, para ella irrenunciable.

A los obreros

Advirtió a los obreros: "cada vez que se emborrachan, pierden una batalla; cada centavo que gastan en tabaco es un pedazo de pan menos para sus hijos”. Y, no son suficientes estos avisos para ella que alerta a los trabajadores: “en la Semana Trágica de 1919, vi mucha sangre en las calles de Barracas cerca de los talleres Vasena; esas  situaciones pueden evitarse, siempre que predomine la lucidez. Pero el camino de la lucidez no es la taberna...”.

A los 77 años la palabra jubilación no había ingresado a sus entendederas: incansable oradora, incansable consejera,  además dirige La Vanguardia, el mítico diario socialista. Ya conoció medio mundo, fue condecorada y recibió elogios expresados por figuras mundiales.  “Pero no sé cocinar; dejo la comida en el fuego y, cuando me acuerdo, ya está quemada...” se quejaba.

A los 99 años, para recorrer el hospital de Pediatría, le ofrecen una silla de ruedas. Respondió: -no, mejor voy caminando. Prefiero tener los pies sobre la realidad. -Qué buena reflexión para nuestro hoy de país de los helicópteros…-.

Con la jubilación de profesora vivió en un departamento de la cooperativa El Hogar Obrero, fundada por su marido, pero no se quejó: -“Mis únicos vicios son los caramelos, el café cortado y una que otra fruta fresca. Para eso no necesito un subsidio del Estado...”

En julio del '84 cuando la eligen La Mujer del Año, recordó que “en este mismo momento, en el mundo entero, hay mujeres que luchan por un pedazo de pan y ni siquiera saben que existe el Día Internacional de la Mujer y el título de Mujer del Año. Estos honores son pavadas...”

Sobre el poder en el país recordó a manera de frases que "nunca volví a hablarle a Yrigoyen porque le dije que su régimen había dejado muertos y heridos y ni siquiera me contestó;  Isabel Perón me pareció una zonza. En cuanto al balcón de la Casa Rosada, cuidado: hablar desde allí es peligroso porque puede ser un viaje de ida y vuelta: del suelo al balcón, y del balcón al suelo...".

“Odio la guerra por sobre todas las cosas. Si ahora mismo pudiera lanzar una consigna contra ella, les diría a todas las madres del mundo: '¡Niéguense; no entreguen más a sus hijos como carne de cañón! Que las guerras las peleen sus inventores'. Esta consigna tendría que funcionar porque el hombre es el sexo fuerte cantado, pero la mujer es el sexo fuerte callado”, se esperanzó.

Puso condiciones para su muerte: “quiero los servicios fúnebres del PAMI como cualquier viejo y ni una flor en mi cajón. Casi sin cuerpo ya, se fue imperceptiblemente, como hubiera querido,  el lunes 12 de mayo de 1986, diez minutos antes de las tres de la tarde, en una cama de un asilo de ancianos de la comunidad francesa.

"No soy nada. Sólo fui la mujer de Juan B Justo, un gran hombre. En todo caso, si insisten en recordarme, quiero que mi epitafio diga: aquí yace una luchadora contra molinos de viento. Ni una palabra más...".

Tomás llega caminando tangamente a la radio, como siempre. Y como siempre, a su izquierda, altura del cuore, se prendió la escarapela. Tiene una punta de años esa cintita celeste y blanca… un día su vieja se la trajo y se la puso en el pulóver… “llevala puesta, así te acordás de donde sós y los demás saben de dónde sos hijo” le había dicho. A esta altura guarda ese pedacito de tela coloreada de Argentina como un tesoro.

Hoy es el Día de la Patria. Qué palabra ésta… hubo un tiempo en que se la quiso olvidar, le buscaron sinónimos insólitos como para evitar pronunciarla, “nación”, “país”, “pueblo”, cualquier cosa…, nada que ver con el significado de Patria.

Tomás tiene su definición de Patria…, una palabra que asocia sentimiento. Y estuvo mucho para estudiarla, para darle forma: Patria es el lugar donde tenemos a nuestros vivos y a nuestros muertos…  concluyó alguna vez. Así que el domingo, Tomás festejará el 25 de Mayo y recordará a sus vivos y a sus muertos… Buena forma de pasar el Día de la Patria. Patria…, que tu nombre y tu evocación en estas jornadas sirva para unir a los argentinos…, que lo necesitamos…  ¡Feliz día, Patria Argentina!

Noticias

      2017-06-08 22:03:26  

    Desde Marsella, Francia, distinguieron a Julio Dupláa, un histórico argentino de la danza del tango y la milonga, al calificarlo de "persona emblemática de la Ciudad de Buenos Aires". La Asociación Les Trottoirs de Marseille así lo consideró en una nota fechada el 1° de junio último a esta ciudad, firmada por Michel Raous, presidente de la asociación y Marcelo y Giorgia Guardiola, maestros de tango de Les Trottoirs de Marseille.

    Dice textualmente la nota:
    "Desde Francia hacemos voz para expresar nuestra gratitud y transmitir nuestra admiración por el Maestro Julio Dupláa quién desde su nacimiento respira tango.

    Nacido en el porteño barrio de Villa Urquiza declarado «Capital del Tango bailado» impulsado por el mismo Dupláa y cuna de tantos magnificos bailarines y milongueros, don Julio supo conocer el tango en el antiguo y prestigioso Club Sin Rumbo. Desde niño miró y escuchó las orquestas, de adolescente bailó su música y de hombre organizó milongas; toda una vida dedicada a nuestro tango y a nuestra ciudad ya que en la actualidad toda Buenos Aires respira su presencia, refleja su personalidad y vive su dedicación organizando eventos, cuidando el trabajo de los bailarines y dando clases que trasmiten sabiduria y vivencias.

    Por esto y muchas cosas más  el Maestro Julio Dupláa es una persona emblemática de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestros más sinceros saludos".

    Tomás, el Buenos Aires, felicita a través de esta página a Julito Dupláa, amigo y, como dicen los franceses, un emblemático del tango bailado. Aunque él se cite cada vez que puede de "apenas un milonguero".

    Foto (Gentileza revista "La Milonga"): Julio Dupláa (derecha) en trámite de alguna tropelía con Tomás, el Buenos Aires.

     

     


      2016-11-24 20:18:14  

     "Trago amargo alcanzó el éxito el día de su estreno en 1925 con la letra de Julio Navarrine (1889-1966) y la música de Rafael Iriarte (1890-1961). ¡Esplendorosa época del tango-canción! “Lealmente, ´Trago amargo´ no era un tango de excepción, sino simplemente un tango exitoso. Su letra es de un tinte melodramático campero, de fácil sentimentalismo. La mejor virtud de su música era no alardear de ninguna: dejar que la opinión del oyente reafirmara su origen: ‘el tango de un guitarrero’. También queda dicho que era ´un sencillo y bien sonante tango´, según el sin par Francisco García Jiménez en su insoslayable libro ´Así nacieron los tangos´, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1980.

    Si reflexionamos acerca de los versos de Navarrine, quien junto a su hermano Alfredo fue un admirable propulsor de los primerísimos cuadros folclóricos teatrales –y autores ambos de sendos tangos muy celebrados por el público–, habrá que resaltar cómo se habían condicionado al tema musical merced a una especial puja de frases imperativas: “¡Arrímese al fogón, viejita, aquí a mi lado!/ ¡Ensille un cimarrón, para que dure largo! ¡Atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado!/ ¡Revuelva aquellas brasas y cebe bien amargo! ¡Alcance esa guitarra de cuerdas empolvadas,/ que tantas veces ella besó su diapasón!”.

    El tango tuvo su estreno en el porteñísimo teatro ‘Maipo’ durante una de las temporadas de ‘revistas’, a mitad de los años veinte del pasado siglo. ¡Quién vería a aquel gaucho melodramático, dirigiéndole toda la ristra de mandatos a la madre, reservándose para él, por toda faena, el empinarse el codo con la botella de caña! Y la pobre vieja –de acá para allá, como maleta de loco– sin saber si arrimarse al fogón, si ensillar el cimarrón, si atracarle la astilla al fuego y revolver las brasas, si alcanzarle la guitarra o arrancarle primero la cinta, si secarse las lágrimas, si volver a cebar al “amargo” o bien si –ya exhausta–, después de buscar un crespón para la guitarra, inclinarse, al fin, ante la Virgen…"

    En fin, sintetiza ahora Tomás, el Buenos Aires, sobre este tango: un "Trago Amargo"... ¡para la pobre vieja!,

    De paso: El músico Rafael Iriarte fue un laburante de la guitarra en el tango. Nacido en un barrio del sur porteño, su fogueo artístico se dio en los cafés con música de la calle Corrientes. Después, llegó el espaldarazo en los teatros ‘Nacional’ y ‘Apolo’, ‘Porteño’ y ‘Empire’. Iriarte acompañó a una galaxia de cancionistas y cantores como Saúl Salinas, Rosita Quiroga y Agustín Magaldi, también a Charlo, Ignacio Corsini y Libertad Lamarque. Por su inquietud y ojos vivos, a Iriarte lo apodaban ‘El rata’.

    -Fragmento de la nota de Isaac Otero en el sitio "Crónicas de la Inmigración", setiembre de 2016-


      2016-11-21 19:28:06  

    A Pablo Agri lo esperó un violín en la cuna y a los diez años le pidió a su papá que lo inscribiera en un conservatorio. Su papá fue, nada menos que el rosarino Antonio Agri, juntamente con Elvino Vardaro y Mario Franchini, los tres violinistas más importantes del tango.

    Destaca que hoy encuentra a "muchos jóvenes  buenos instrumentistas y compositores que toman el tango con la seriedad que merece y que siguen estudiando". En cambio, Pablo advierte que "no me gustan definitivamente las imitaciones, las orquestas que ´tocan como´, ¡eso no me gusta! Digo que hay que aprender todos los géneros pero no imitar a nadie" sentencia.

    Aclara que "empecé con la música clásica para diferenciarme de mi viejo... Nací en el 68, año que se estrenó la operita "María de Buenos Aires" de Piazzolla y mi viejo ya era muy popular. Pero sin duda lo mío es el tango desde la cuna, o antes de ella y, hasta hoy, mi mejor manera de expresarme es nuestra música". Tanto es así que tocó, por ejemplo, con Mariano Mores y Horacio Salgán pasando por Néstor Marconi, Susana Rinaldi y Osvaldo Berlingieri. Es integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1992, tomó clases con el maestro Szymsia Bajour; fue becado por la Fundación Antorchas para estudiar en el Conservatorio Edgard Varese, en Francia. En el 99 fue violín solista del show "Tango argentino" en Broadway (Nueva York).

    Este año fue el músico argentino que tocó por primera vez tango en vivo en una de las siete maravillas del mundo, los palacios de la Alhambra en Andalucía, España. Además, junto a sus compañeros formaron junto a la orquesta de la Casa Argentina en París, integrada por una belga, tres franceses, cuatro argentinos, una japonesa, un chino, y una violinista rusa, todos jóvenes. "Esto nos dice claramente que el tango es universal y se toca en todos los idiomas" reflexiona finalmente este también joven, que aporta un violín de conservatorio consagrado a la música que identifica al país.

    -Esta nota toma fragmentos de un reportaje realizado por el diario "La Capital" de Rosario-.


      2016-09-21 19:58:17  

    Sergio Pujol es joven, filósofo, docente y con varios libros en su haber, investiga a las danzas sociales y concedió hace unos días una nota al diario "La Izquierda" donde afirma que la década del ´20 marcó un antes y un después de la cultura argentina marcada decididamente por la eclosíon del tango. Aquí la nota:

    Comienza Pujol señalando que recien a mediados de los años ´20 "tenemos a Gardel con un porcentaje dominante de tangos en su repertorio; viene de cantar estilos, milongas. Canta en esos momentos foxtrot, shimmy, alguna que otra rumba.  Por lo tanto no se puede decir que el tango a principios de los 20 fuera el epítome de lo argentino y de lo nacional. Más bien se va ganando ese lugar. Las críticas que se hacen al tango hasta el año 30 inclusive, no son tanto acerca de su supuesto origen prostibulario, de mala vida o pecaminoso, sino que es una música que no representa la totalidad de la Argentina. Es una música de puerto que se ha consolidado a partir del aporte inmigratorio decisivo en el lenguaje, tanto en las letras, con la presencia del lunfardo, como en la música.

    Lo mismo pasa con el samba en Brasil, con el son en Cuba. Hay un momento en que estas músicas, muchas con una fuerte impronta afro, se convierten en emblemas nacionales. Eso pasa entre los 20 y los 30. Pasan de ser músicas orilleras, con una fuerte connotación de clase, a representar al país. En ese tránsito depuran su forma pero hay algo de la condición de clase que queda. Y en un momento explota.

    Durante el peronismo explotó. Cuando Alberto Castillo canta “Qué saben los pitucos, lamidos y sushetas...” está retrotrayendo la historia del tango 20 o 30 años. Lo que les está diciendo a sus bailarines, a los que bailan con su música , es “ojo, sepan de dónde vienen ustedes, no se dejen engrupir, el tango es una danza de salón pero ojo que venimos de las orillas”. Es interesante cómo, en algún sentido, al tango nunca se lo domestica del todo.

    "En los ´20 el tango se come todo"

     A la vez los años 20 son la clausura de una época ahí ya nadie baila polka o mazurca muy populares en 1880 y 1890. En los 20, el tango se come todo. Se come esas danzas. No al jazz. Y en parte se las come, creo yo, porque aparece el tango canción. Si no hubiera aparecido, tal vez hubiéramos tenido todavía ese repertorio "variopinto" de danzas. 

    Además están los hijos de los inmigrantes para los años 20, que son más tangueros que los padres en muchos casos. Las historias de vida de esa generación, la de Piana, o la de De Caro, que era un poquito más grande, casi todas están marcadas por la brecha generacional.

    El muchacho que quiere formar una bandita de rock en los 60 tiene muchas similitudes con el muchacho que quiere tocar tango en los 20. Pero incluso el corte es más violento en los 20. Porque la familia en los años 60 ya no es tan autoritaria como la familia en los 20. Yo no conozco historias de hijos que hayan dejado de hablar con sus padres veinte años por querer formar una banda de rock. 

    Ya forma parte un poco del relato romántico del tango: el reencuentro del padre con el hijo consagrado, tocando tango con una orquesta de noventa profesores. Lo vemos en Canaro, en De Caro. La “gran orquesta”. Quizás el último representante de esa ambición clasicista en términos musicales sea Mariano Mores. Cuando lo entrevisté para el libro de Discépolo, Mores decía “sí, quise llevar el tango a un nivel superior, siempre quise elevar el tango”. Muchos de esos maestros podrían haberse dedicado tranquilamente a la música académica.

    En los 20 y 30 es muy fuerte el sinfonismo tanguero. En parte, por influencia de la música académica. En el jazz también se da con Paul Whiteman, eso de redimir la música orillera vistiéndola con las mejores galas. La música clásica es la gran música. En las entrevistas a los tangueros de esa época se ve que estaba la gran música y la música popular. El epígrafe que utilicé para el libro Cien años de música argentina es de Julio de Caro y dice “Mi deseo era que los conocimientos que había adquirido en el conservatorio se amoldaran a las emociones que había recibido en la calle”.

    ¿Cómo hacer para convertir la emoción de la calle en una música artística. No una música que sólo se baila, que acompaña las labores de los laburantes del Mercado de Abasto, que enamora a las chicas en su casa con la vitrola, sino una música que tenga un valor artístico sin olvidar esa emoción y ese arraigo?

     Rodolfo Valentino
    Con Rodolfo Valentino se afirma el star system y el latin lover. Que van a tener una prolífica trayectoria en la cultura de masas internacional. Efectivamente, los estrenos de Valentino causaban furor. No sólo en los varones, sobre todo en las mujeres. Hay un ídolo que atrae a las mujeres, que perturba a los varones, que genera incomodidad. Valentino baila tango, a su manera. Nosotros diríamos que lo hace “mal”. Pero, a la manera Valentino, lo baila y lo promociona a nivel mundial. Los argentinos de esta época son hijos de Valentino.

    La sexualidad en los años 20 también explota. Las flappers americanas con el cabello corto se suben el ruedo de las polleras. Las mujeres empiezan a tomar whisky, empiezan a fumar, en algunos países a votar. Esta revolución de las costumbres femeninas, del lugar de la mujer en la sociedad, de alguna manera está traccionada por artefactos culturales, y las películas de Valentino evidentemente cumplen un rol importante. 

     Si no se hubiera dado la tangomanía en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, si los criollos de Argentina no hubieran “hecho la América” en Europa y Estados Unidos dando clases de tango y no se hubiera producido esa expansión, Valentino hubiera bailado otro ritmo en la película.


      2016-09-16 04:12:05  

    Cristian Palomo es el campeón mundial de tango pista, coronado en el Festival y Mundial 2016 en Buenos Aires. En la danza comenzó por el folclore que bailló en la escuela para luego cantarlos en las peñas más cercanas. Hasta que conoció el tango y lo demás se transformó en entrañable recuerdo.

    “Argentina es la capital mundial del tango -afirma Cristian-, donde países de todo el mundo vienen a competir. Acá pocos saben que en otros países un festival lleva más de dos mil personas, pero no hay prensa de lo que pasa para que la gente se entere. Al tango la cultura no le da bolilla.

    “Buenos Aires tiene su encanto, tiene su magia, pararse en un cafecito y mirar por la ventana mientras hablas de fútbol. Todo es tango en Buenos Aires, pero se está perdiendo porque no hay apoyo a esta cultura. Veo pobre y mal al tango por estos tiempos en Argentina. Hay muchas casas de tango que están conectadas con las agencias de turismo para poder subsistir y otras van cerrando” comenta el bailarín.

     Si bien la idea de dedicarse al baile siempre estuvo presente, su primer contacto con el  tango “le voló la cabeza” y empezó a prepararse tomando clases y metiéndose en el circuito milonguero, reemplazando cada vez más horas en su lubricentro que al poco tiempo decidió cerrar porque no era feliz ahí y si lo sería bailando: “no había tenido la valentía de jugarme, pero dije: lo hago ahora o nunca".

    El primer abrazo a la milonga fue hace cuatro años cuando conoció a Melisa Sacchi su pareja de baile, con la que generó una conexión que los llevó a ganar el Metropolitano y el subcampeonato mundial el año pasado, en la antesala de lo que fue su consagración semanas atrás en una performance sentida y prolija. “Con Meli venimos trabajando hace cuatro años muy fuerte y yo con un abrazo sé cuando está triste, cuando está alegre, cuando quiere bailar, cuando no quiere bailar. Hay una energía continua. Si los dos nos abrazamos es porque tenemos ganas de bailar, ya hay un deseo; sumado a la complicidad que tiene ese abrazo; a la magia y el encanto que tiene el tango que genera un ambiente”, señala Cristian.

    Admira los bailarines con mucha presencia como Juan Corvalán y Juan Pablo Horvath de Forever Tango, a los artistas que dejan el alma en lo que hacen: su interpretación, como la de Adrián Guida en la orquesta de Pugliese y Carlos Gari de la de Leopoldo Federico. Y pensado en otros se define él, él y su pareja, tomando estas cualidades de las que habla.

    Para los dos el tango es una pasión, un entretenimiento, y un medio de vida que se resume en distintas presentaciones y participaciones estables, aquí y en el exterior, que con el campeonato ganado se multiplicarán. De hecho ya piensan en terminar los tres últimos meses del año en Asia y en empezar los tres primeros del siguiente en Europa, cuestiones que dejaron de ser proyectos y se transformaron en realidad.

    Si bien Cristian sostiene que si uno vive de lo que le gusta, no es trabajar; reconoce que tanto empezar como mantenerse en el sendero artístico es complejo y que naturalmente termina siendo el exterior el lugar para muchos maestros y para todos los profesionales con aspiraciones y ansias de tranquilidad económica.